El contrato.

1760 Words
—Fue solo una cena, ¿qué te sucede, Luna? —se quedó de espalda a la puerta y casi muere del susto cuando escuchó la voz de su madre. —¿Sucede algo hija? —No, está todo bien. ¿Por qué lo preguntas? —Escuché todo el alboroto que hizo Luis antes de que te recogieran y, aunque vino y tocó la puerta, decidí ignorarlo. —Si me continúa molestando se la verá conmigo. Insiste en que tuvimos una relación y no fue de esa manera. —Estaba a punto de salir, pero me di cuenta de que tienes quien te defienda. ¿Quién es ese apuesto y poderoso hombre que puso a Luis en su lugar? Luna cambió de color y la vergüenza visitó su rostro, dejándola en evidencia. Ella no sabía decirle de quién se trataba, si ni siquiera ella misma podía entenderlo. —Él es mi nuevo jefe y esta noche tuvimos una cena de negocios —terminó con una falsa sonrisa que de inmediato fue descubierta por su madre. —Entiendo que no quieras contarme, pero creo que es muy buena oportunidad, ya que las jóvenes solo se enamoran de delincuentes y mujeriegos como el estúpido de Luis. Al menos sales a cenar con un hombre que para muchas es inalcanzable, ya que jamás él posaría su mirada en cualquiera. Eso quizá era lo que Luna debía escuchar, pues su madre tenía toda la razón, así que después de intentar prestarle atención y tener una conversación con ella, fue a su habitación buscó el sobre y sintió cómo su corazón amenazaba con salir de su pecho mientras ella solo veía el documento por la parte de afuera. No, ella no lo pensó y se dispuso a leer el primer papel que estaba dentro del sobre amarillo. Contrato: Yo ------------------. Me declaro sumisa, fiel en posesión de su persona. Confieso y manifiesto que deseo y pretendo ser fiel a mi contratante. -------------- Pareja fiel. Por parte del contratante ------------------------ Confiesa y manifiesta que pretende tomar posesión de la contratada. Por la firma de este contrato se acuerda que la sumisa fiel cede todos los derechos sobre su cuerpo y total libertad a ser su amo por el periodo de un año. Las partes concuerdan lo siguiente: 1: Los puntos siguientes son los términos de un contrato vinculante entre la pareja que juré fidelidad y pretende llevar a cabo en mutuo acuerdo ser amo y su sumisa. Términos fundamentales: 2: El propósito fundamental de este contrato es permitir que la contratada sea de exclusividad del contratado. La contratada no podrá ser tocada por nadie que no sea el contratado. El único objetivo de este contrato, es que durante el periodo de vigencia, ambas partes la terminen siendo fiel al 100% 3: La contratada firma libre derecho de declararse como propiedad del contratante. El contrato tiene una duración de un año y es prohibida una renovación, si en ese año la contratada se enamora y decide seguir sin informarle al contratado, el contrato se anula dejando a ambas partes libres de seguir su camino. Firma contratada. --------------------------- Firma contratante ----------------------------- Después de firmar el contrato también quedan bajó firma los días importantes. Viernes: Habitación roja (cuarto del placer) Sábado: Complaciendo a mi amo. Domingo: Día sin ropa. Lunes, martes y miércoles: Son libres: Jueves: Fantasía o fetiches complacidos (Esto aplica para ambas partes) NOTA importante. Todo lo redactado y firmado en este contrato debe estar bajo confidencialidad absoluta. La discreción debe ser lo principal. En caso de violar lo pactado puede ser legalmente castigado. —¿Qué diablos es esto? Ella solo leyó el contrato y las primeras líneas de las cláusulas que era la segunda hoja y quedó confundida. Jamás había escuchado nada de lo que se describió en ese contrato, pero la curiosidad la hizo ir más lejos y con su celular e internet pudo ver vídeos, reglas y utensilios que se usaban durante el contrato de sumisión. Su investigación no se detuvo y cada cosa que descubrió era nueva y se sentía tentada. Así pasó todo el fin de semana y el lunes a primera hora se presentó en la empresa. A su llegada quedó impresionada por el gran edificio y todo lo exclusivo del lugar, aunque vivía en esa ciudad jamás había pasado por ese lugar. Ella entró e hizo todo lo pertinente en recursos humanos, pero al parecer esa parte estaba resuelta, ya que después de unas preguntas y unas firmas estaba sentada en su escritorio iniciando su primer día laboral. —En este papel está detallada tu función en el puesto. Muchas felicidades. Ella volteó a mirar a la secretaria, pues sintió algo de sarcasmo en sus palabras y al mirarla también en su rostro, pero no era momento de detenerse, había empezado su forma de pago y de alguna manera lo nombró el principio del fin. Para su tranquilidad su trabajo tenía parecido con el anterior y eso la hizo avanzar y terminar con más rapidez, entonces como ya no tenía nada por hacer volvió a buscar su celular para seguir la investigación y conocer más sobre la propuesta, pero fue descubierta, pues estaba tan concentrada en el vídeo, que no se percató de que habían ingresado a la oficina. —¿Interesada en el tema? Me encanta tu nivel de atención. Ella saltó de la mesa y su celular cayó al piso arruinando su pantalla —Lo siento, jefe, pensé que no ibas a venir hoy y… Él fue por el celular y se acercó a ella. —Necesitarás uno nuevo, pero dime ¿Qué has aprendido en tu investigación? —Eso es de sádicos… —¡Shhh! Esto solo es una guía de lo que puede suceder en realidad. —¿Qué hay de los castigos? ¿Las órdenes y las obligaciones? Él se acercó al monitor y pudo apreciar que tenía terminado su trabajo y también le quedaba tiempo para seguir investigando. —Puedo ver qué eres inteligente, si sigues al pie de la letra cada paso, solo obtendrás placer y mientras él amó está complacido se vuelve muy generoso. Ella estaba confundida y no podía dejar de preguntar —¿Todas las secretarias de este lugar han sido tus sumisas por el periodo de un año? «Sonidos de risa» —No, la mujer elegida por mis ojos y mis instintos no es cualquiera y más después de una fuerte traición. —¿Fuiste traicionado? —Sí. —¿Esa traición fue la te convirtió en un sádico? Él se acercó a ella dejándose llevar de su instinto y deseo, lamió su cuello y acarició su pelo con suavidad. —No soy un sádico, solo quiero hacerlo a mi manera. Una manera diferente y exclusiva. Su presencia y olor tenían enloquecida a la joven y no pudo con el deseo. —¡Bésame! Ella no podía detener la tentación de probar incluso el dolor del que se hablaba en ese contrato. Sus ojos se enfocaron en los de ese apuesto caballero y él perdió, pues la besó. Sus lenguas se encontraron, el desborde de sensaciones en sus cuerpos era indescriptible y solo era un primer beso. —Firma ese contrato y hazme tu dueño. —le pidió entre besos y mordidas suaves e irresistibles en sus labios. —Tengo miedo. —Solo déjate llevar. —Leí e investigué muchas cosas que no deseo hacer. —Son negociables y podemos cambiarlas. ¿No sientes lo mismo que estoy sintiendo en este momento? —él no quería terminar ese beso, pues sus labios eran exquisitos y aditivos. —Es que yo… —ella no podía detener el beso. —No te detengas y no te dejes controlar por el miedo. Él tomó la mano de la joven y la llevó a su sexo haciendo que ella abriera los ojos y se alejara de repente. —No sé qué es lo que quiero y todo esto solo me confunde más. Dijiste que no serás mi pareja. —No lo seré, pero seré exclusivamente tuyo durante todo un año y te prometo que no te arrepentirás. —¿Por qué yo? —El destino te ha elegido, haciendo que después de meses mi cuerpo se encendiera en llamas con solo tenerte cerca y ahora que veo tu reacción, me doy cuenta de que es recíproco y demasiado excitante. —No puedo. —¿Qué sucede, Luna? ¿Hay algo que no te gusta en el sexo? Eso también lo podemos discutir. Lo único que no aceptaría es un embarazo —Al escucharse así mismo fue en retroceso. —¿Es eso? ¿Estás embarazada de ese hombre que vimos esa anoche frente a tu casa? —No, no podría ser posible… Jamás sucedería, soy virgen. Adán la observó y mientras decía esas palabras su rostro se ruborizó haciendo que se viera más tierna e interesante. —Regálame el honor y firma ese contrato. Justo cuando la iba a volver a besar escucharon el sonido de la puerta, entonces él arregló su corbata y tomó asiento para que no descubrieran su erección. —¡Adelanté! —¡Buenas tardes! —se presentó una elegante e interesante mujer. ¿Qué he hecho mal como madre para recibir el castigo de tu olvido? ¿Ya no me amas? Se acercó la señora y abrazó a su hijo con mucha ternura. —Tienes a un hijo ocupado, es solo eso —recibió el abrazo sin mucha emoción y eso Luna lo notó de inmediato. —Mi chofer espera por mí en el auto, pues pensaba que no te encontraría en este lugar. —Bien, no lo hagamos esperar, ¿qué deseas? —Tenemos una cena familiar, en la cual tu hermana nos va a presentar a su prometido. —Eso es bueno. Ella miró a la joven que permaneció en su asiento y después a su hijo. —No puedes faltar y pídele a tu secretaria que cuando entré a tu oficina nos deje solos. Luna de inmediato intentó colocarse de pie para disculparse y luego marcharse, pero Adán se lo impidió colocando en frente su mano. —Ella es más que mi secretaria, madre. Ella volvió su mirada hacia la chica con rostro sonrojado —¿Ah, sí? Pues lo que sea que tengas para decirme, debe esperar hasta la noche de la cena. Con esas palabras se despidió sin dejar de observar a la joven algo confundida, pero feliz. En cambio, Luna no entendía nada y cada vez se hacía más complicado entenderlo.
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