Travis miró a los chicos hablarle a Raven como si la conocieran. Las miradas de los hombres tenían dos sombras: el rencor y la lujuria. La veían como si fuese la primera vez que estuvo vestida, y Raven parecía no intimidarse con ellos, pero si conocerlos. —¿Quiénes son? —preguntó Travis. Raven miró a Travis, y luego deslizó la mirada a los chicos. Por su posición en el pueblo, iban a restaurantes como el que Travis pagó esa noche. Raven supuso que podría encontrarse con alguien desagradable, pero nunca que serían su grano en el trasero. —Unos clientes molestos del restaurante —respondió ella. El líder golpeó el pecho de su amigo y sonrió. —¿Ahora somos molestos? —preguntó raspando su barba con su palma—. No pensaste lo mismo cuando te toqué el trasero. La sangre de Travis se ince
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