Serene puso la alarma de su reloj a las cuatro de la mañana, eso le daría el tiempo suficiente para poder bañarse sin tanta prisa y también para arreglarse debido a que tenía que usar el uniforme completo para poder presentar el examen de reposición. ―¿Serene? ―llamó Ferdinand a la puerta. ―¿Qué quieres?, es mejor que te vayas a dormir ―indicó ella un poco molesta por la interrupción. Ferdinand no insistió y regresó a la habitación que los padres de Serene le habían asignado. Solamente pasaría la noche ahí y eso era todo lo que iba a hacer. Se quedaría, asistiría a las clases y se retiraría de vuelta a su casa. Él estuvo incómodo en la habitación porque obviamente ese no era su colchón, ni sus muebles…ni su casa. Nada tenía que ver el hecho de que Serene se encontraba durmiendo a tan

