Para Serene fue muy complicado el poder tomar asiento en ese espacio después de lo que había sucedido. No solamente debía ignorar las miradas de los chicos en la cafetería, sino que también debía intentar no pensar más en que su corazón estaba latiendo desbocado. ―No siento que ellos se vayan a ir, ¿crees que podamos continuar con la charla en otro lugar? ―sugirió Serene al notar que nadie tenía planeado salir de ahí. ―No lo creo, ellos nos van a seguir en caso de que vayamos a otro sitio. Ferdinand tomó el menú que le ofrecía la señorita y comenzó a analizarlo detenidamente, era como si Serene ya no existiera para él. Ser hizo lo mismo pero sin prestar tanta atención al pedazo de cartón que estaba sosteniendo frente a su rostro. No era capaz de concebir la idea de ser observada por to

