Esperar no era una actividad que se le diera bien a Serene, había pasado ya el tiempo pero ella seguía igual de inquieta que al inicio de la preparación. Faltaba solamente un día para que ella al fin se pudiera casar pero no había podido dormir bien desde hacía dos días. Evidencia de ello eran los círculos obscuros que estaban al rededor de sus ojos y la resequedad en la piel que le había quitado luminosidad. Era la tercera vez en el día que intentaba dormir pero no podía, su cabeza estaba por estallar después de haber permanecido despierta durante tanto tiempo. La situación tampoco era tan sencilla para Ferdinand, pues las labores de la nueva agencia de modelos de la que se estaba encargando no era para nada sencillas. Tenía que revisar contratos y también buscar nuevos talentos para l

