Samantha: Al otro día… El coche de Alexander avanzo lentamente hasta detenerse frente al edificio. A través de la ventana vislumbré la gran fachada de mi edificio y los rayos del sol, se reflejaban en los cristales de las ventanas, aumentando la luminosidad del lugar. Respire hondo, tratando de calmar a mi corazón acelerado. Fue la mejor noche y por supuesto también mi mañana. Alexander fue muy cariñoso, me preparo el desayuno, se duchó conmigo y me sentí como una princesa en su cuento de hadas. Él estaba siendo muy especial. Aunque también estaba algo nerviosa. Mi doctor me pidió no enfrentar a Ethan, pero yo no pensaba dar mi brazo a torcer y dejar que me controlara. Lo amaba mucho, pero él tenía que entender. De esto, ya no hay marcha atrás. Aspiré aire a mis pulmones y sonreí lle

