Alexander: Solo entrar al edificio y un hombre corpulento me detuvo, posando una de sus manos en mi hombro. —Señor, usted no puede estar aquí —dice el hombre que de seguro era el nuevo vigilante del edificio, porque siempre recordaba un rostro y este no lo había visto. Enseguida me solté de su agarre y lo enfrenté. Podía haber salido del hospital, pero eso no me hacía débil. Me acerqué a él de manera intimidante. —¡Qué le pasa! ¡Por qué me detiene! El hombre levantó una de sus cejas y me dio una sonrisa ladeada viéndose burlón. —Aparte de que está así vestido, como si acabara de salir de un centro psiquiátrico, el señor Ethan me pidió que no lo dejara entrar. Me pasé una mano por mi cabello tirándolo en frustración. ¡Ese mocos*! —Acabo de salir de mi hospital y por si no sabe mi nomb

