Alexander: Una media hora después, Ashley entró en mi habitación, viéndose totalmente ofuscada. Solo verla y mi temperamento se dispar*, y sentí que mi sien derecha comenzaba a palpitar por el fastidio. ¡Dios, no sé cómo aguante tres años con esta mujer! —¡Alexander, quiero que despidas a Charlie! Ella y esa amiga de Samantha me rebajaron en presencia de las personas del hospital —dice indignada. Suspiré frustrado. —No sé por qué crees que te voy a hacer caso. Ella abrió su boca para seguir protestando, pero la interrumpí. —No quiero hablar más del tema. Más bien, dime qué haces aquí. —Esto no era normal en ella. Ashley cerro su boca de golpe y estrechó su mirada de ojos azules en mí. —Pues vine a verte, estaba preocupada. —Ella cambió su postura y se cruzó de brazos. La observé de

