Era por fin el día de La floresta, Camila se levantaba de su cama cuando la luz del sol todavía no se veía. Sería un día cansado y lleno de actividades, ella como muchos otros dueños de establecimientos en el pueblo estarían atareados con toda la organización hasta que la celebración comenzara oficialmente a las seis de la tarde. Ella se duchó con rapidez, se puso un conjunto cómodo para superar todas las responsabilidades y compromisos, tomó un desayuno sencillo para luego salir de su casa. Se subió a su auto, condujo hasta el café prestando atención a las calles, el día estaba lleno de energía, se notaba la emoción en el rostro de las personas, todo el mundo estaba ansioso por llegar ese día luciendo su mejor ropa. Bailar, comer y disfrutar. Llegó al café minutos después, ese día había

