Camila no recordaba haberse sentido tan bien en una semana completa. Habían pasado exactamente siete días desde su cita con Rodrigo y debía decir que había sido increíble. El hombre era maravilloso, dulce y atento. Ella siempre lo había pensado, pero tener la confirmación del hecho era muchísimo mejor, le había encantado cada charla, cada movimiento, cada roce y la verdad era que no podía sacar de su mente esa noche tan calurosa que había pasado juntos. Lo mejor había sido que luego de esa primera vez y de un corto sueño de descanso ambos se habían levantado listos para el siguiente round que había sido diferente a la primera vez, mucho más calmado, dulce, lleno de sentimiento. A la mañana siguiente sus cuerpos desnudos los llamaron de nuevo y ella no había podido resistirse, había termin

