No sé si fue su voz, su presencia o el simple hecho da darme cuenta de que conocía esos zapatos mejor de lo que esperaba, pero todo mi cuerpo se estremeció en ese instante. Le tenía delante, pero mi cabeza se negaba a aceptar esa realidad. Supuestamente, Drake Wells no debería haber aparecido hasta el mediodía, así me lo hizo saber el hombre que se encargó de mi seguridad en su ausencia. No contaba con ese cambio de planes y, mucho menos, con que me pillarían de nuevo entrometiéndome en las bodegas de la villa D'armento. El barril de vino seguía entre mis manos, estaba de rodillas sabiendo que ya estaba abierto, tan solo tendría que deshacerme de la tapa para ver lo que había en su interior. Sin embargo, algo me decía que Drake no dejaría que eso pasara. Por un momento le imaginé abalan

