CAPÍTULO VII

1015 Words
Por suerte, durante la mañana del día siguiente al encontronazo con mi jefe en el parque, no me lo había encontrado por ningún lado. Estaba siendo una mañana tranquila, demasiado. Había logrado avanzar en el trabajo y podía decirse que poco a poco comenzaba a llevarlo todo al día, por lo que me permití un descanso. Salí de mi despacho y vi cómo Helen me sonreía desde el otro extremo de la décima planta. Supuse que ella también estaba un poco más desahogada de trabajo, por lo que me acerqué para charlar un rato con ella y saber cómo estaba. Saqué dos cafés de la máquina y le ofrecí uno de ellos cuando llegué a su escritorio, el cual agradeció con una simple mirada. Estábamos acostumbradas a llevarnos café la una a la otra cuando teníamos tiempo para tomarlo tranquilamente.     — ¡Buenos días cariño, qué guapa estás hoy! — Helen apagó la pantalla de su ordenador y tomó el     vasito de café entre sus manos. No sabía cómo tomarme eso. Seguro que los días atrás había tenido una cara espantosa. Reí mientras sacudía mi cabeza hacia los lados y me dejé caer con pesadez en una de las sillas que se encontraban frente a ella.     — Tú estás guapa todos los días, Helen… — hoy mi humor era mucho más tranquilo, sereno y alegre. La     mujer esbozó una amplia sonrisa cuando la miré — ¿Qué estabas haciendo?     — Acabo de terminar de reorganizar el horario al señor Wells, ¿tú? “El señor Wells” era una expresión que se hacía incluso extraña para mí. Al decir aquello aún no me imaginaba a Drake sino a su padre. Era demasiado joven y demasiado idiota como para tratarle como “señor”.     — He terminado lo que tenía para hoy… pronto me iré a casa si Drake no me manda hacer algo más.     — ¿Cómo que Drake, muchacha? ¿Y esas confianzas? Helen y yo reímos al unísono. Me encogí de hombros para no darle importancia, pero ella se tomó aquel gesto como algo que no supe deducir en la mirada intrigante que me lanzó a continuación.     — ¿Le conoces fuera de la empresa? — inquirió con cierto interés en el brillo de sus ojos.  Tal vez el hecho de haberle llamado por su nombre había sido un error, pues a saber lo que divagaba por la mente de la rubia.     — No… realmente solo me lo he topado una vez fuera de aquí y fue ayer.     — ¡¿Cómo?! ¡Y pensabas no contármelo! Pensé que era tu amiga, Ally…     — ¡Y lo eres! Sólo que no hay nada interesante que contar… Mentía, sí. Pero me daba incluso vergüenza que Helen supiera la forma en la que el insoportable y yo nos habíamos encontrado en el parque.     — ¿Dónde le viste? ¿Hablásteis? Es guapo… ¿verdad? Es el que menos se parece a Ronald de los tres     hijos que tiene, pero madre mía… menudos ojazos los del muchacho…     — Ron también tiene unos ojos azules muy bonitos — alcé varias veces mis cejas con cierta gracia.     Sabía que Helen siempre le había parecido un hombre atractivo. Incluso les había imaginado juntos,     eran muy parecidos. Pero ambos tenían pareja.     — No te lo niego… pero Drake los tiene tan oscuros... Nunca había visto unos ojos así — cuando Helen     se dio cuenta de que estaba hablando muy alto miró hacia ambos lados y se acercó un poco más a mí,     apoyando sus codos en el escritorio — Y cuando se peina ese cabello oscuro que tiene hacia atrás… —     suspiró.     — ¡Helen! — me hacía gracia escucharla hablar del hijo de Ron de esa forma. Al fin y al cabo, ella era     capaz de decir en voz alta todo lo que en mi cabeza luchaba por disuadir — Es un tipo normal y     corriente — ni si quiera me creí yo la falsa veracidad de mis palabras.     — Ya, claro… Is in tipi nirmil… — bromeó la mujer repitiendo mis palabras. Volví a reír y ella terminó     acompañándome. Era tan fácil hablar con ella… A pesar de lo seria y profesional que podía ser, a veces     salía a relucir su espíritu jovial — En fin, cuéntame dónde te lo encontraste ayer… Comencé a explicarle que había decidido salir a correr como un día normal y que, en uno de los parques próximos a mi edificio, terminé chocándome contra él como una idiota. Estaba utilizando demasiados detalles para que la mujer entendiera mi desconcierto, pero los ojos de Helen expresaron algo confuso que no entendí, pues no me había percatado de que los pasos de Drake se aproximaban por detrás de mi espalda. Continué con mi charla como si nada pero sus tosidos falsos y golpes sobre la mesa me preocuparon. ¿Se estaría atragantando?  Con un gesto rápido y seco de su cabeza para que me diese la vuelta me temí lo peor. Mi expresión desesperada la preguntó en silencio si era Drake quien estaba detrás de mí y su cabeza asintiendo me hundió de nuevo en la vergüenza. ¿Es que no pararía de hacer el ridículo? Tras girar mi rostro le vi de pie, sonriente, esperando una respuesta por mi parte que me dejaría más en evidencia. Había escuchado cómo, básicamente, le ponía verde con su secretaria.     — Señorita Millert, señorita Parks — saludó con suma templanza y fijó su mirada divertida sobre mí. Si     esperaba una explicación o una disculpa, no tendría ninguna de las dos por mi parte.     — Señor Wells — respondimos ambas al unísono. Sólo nos faltaba la careta de payasas.     — Parks, sígame hasta mi despacho. Sin decir nada más, el joven se dio media vuelta y a paso ligero comenzó a caminar hacia el ascensor. Me volteé para mirar a Helen quien ahora ahogaba una carcajada y quise gritar como una niña pequeña que la culpa no había sido únicamente mía. ¡Aquella mujer me había obligado a contárselo! Con un susurro de “buena suerte” emitido por la rubia me levanté apresurada para seguirle pero el ascensor ya había cerrado sus puertas y tendría que esperar al siguiente turno.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD