_Bésame. Exigí sin rodeos. Ella abrió sus ojos, mirándome algo sorprendida al escuchar esas palabras salir de mi boca. Más la miré fijamente, seguro de lo que había dicho. Al notar que lo decía enserio, rodeó mi nuca con una de sus manos mientras lenta y delicadamente se acercaba hacia mí. Como si estuviese pidiendo permiso, posó con suavidad sus labios sobre los míos. Nuestras bocas se unían en un lento pero intenso beso que nos hacía saborear lo que ya se sentía en el ambiente: el deseo asfixiante de ambos. Un sólo beso me había revolucionado internamente. Sentía el calor fugaz subir por mi cuerpo mientras mi corazón latía con fuerza en mi pecho. No estaba dispuesto a dejar que me nada me volviera a interrumpir en ese momento. án entre su boca y la mía no nos permitiera alejarnos

