El aire es tibio a pesar de ser temprano, se mezcla con la brisa marina y las lágrimas que humedecen su rostro, el sol está comenzando a brillar pero no siente que caliente su corazón, una tristeza profunda y desgarradora la embarga, siente que no puede respirar, cada recuerdo, cada beso, cada caricia viven con ella, extraña a James, se habia convertido en su apoyo, en el centro de su vida, era imposible para ella olvidar. Quizá el destino o Dios la había castigado por no haber valorado realmente el amor, una vez más el amor le era negado, quiza no merecía tener a nadie a su lado, Elizabeth intenta encontrar respuestas en la inmensidad y quietud del mar que ahora la rodea, su ventana cuenta con un pequeño balcón de donde puede observarlo e imaginar que su corazón viaja lejos a aquellos mo

