Elizabeth regresa a casa emocionada, siente que en un día pudo avanzar más de lo que creía, sin embargo, tenía muchísimas interrogantes sobre Martha y ahora tenía un nuevo nombre, ya que, James ya se había ido al trabajo tenía la casa para ella sola, se daría un baño, prepararía algo rápido de cenar y se pondría a ello, luego recordó que le debía una comida a sus amigas, así que la citó para almorzar al día siguiente.
Al expediente que había sobre Martha debía agregar lo siguiente:
Viajo a Isla Esmeralda.
No tenía pareja aparentemente.
Tenía un buen nivel de vida y un trabajo que le emocionaba.
No tenía vicios.
Sin enemigos aparentemente.
No le gusta lo convencional.
Envió una carta notificando su ausencia como que encontró el amor.
Pendientes:
Entrevistar compañeros de aerolínea.
Investigar si tuvo movimientos bancarios después de su desaparición.
Pendiente lectura de diario personal.
Elizabeth analiza cómo organizar su tiempo y decide abrir de una vez el expediente electrónico de Keith Brown para así, ver si tiene la posibilidad de realizar la entrevista a sus familiares y amigos cercanos al día siguiente, al igual como lo hizo con Martha busca la información disponible en línea, imprime una foto y encuentra lo siguiente:
Keith Brown:
Mujer de 26 años.
Cabello rubio y ojos azules.
Delgada.
Profesión: Chef gastronómica.
Un año de graduada
Nacionalidad Irlandesa.
Últimas publicaciones hace ocho meses.
Reconocimientos por creatividad y profesionalismo en su trabajo en uno de los mejores hoteles de la ciudad.
Comprometida antes de su desaparición.
Reside en Londres con sus padres, ellos tienen un comercio pequeño de víveres.
Aparentemente no tiene hermanos.
Elizabeth planifica al siguiente dia ir a entrevistar a los padres y a sus compañeros en el hotel, trata de buscar una conexión entre ambos casos y nota que hasta ahora su única coincidencia es que son rubios de ojos azules, pero no son del mismo lugar, ni aparentemente se conocen, ni son del mismo estrato social, wow que extraño, quizá no se trata de lo mismo.
Cuando termina de investigar a Keith, coloca el nombre de Isla Esmeralda en el buscador de Google y obtiene dos resultados, la isla completa de Irlanda lo que le supone que es un apodo por el color de su vegetación y el segundo resultado es en Canadá y arroja que su población es de cero habitantes, así que esa Isla o tiene otro nombre o es tan elitista y privado que no sale en internet, así que es un misterio a investigar.
Son las 11:00 de la noche y a pesar que está cansada la excitación no la deja conciliar el sueño por lo que vuelve a su área de trabajo y comienza a leer el diario de Martha.
"Lunes 10 de Septiembre de 2019. Esta noche llegamos a los Ángeles, salimos muy temprano de Londres, pero aunques estamos agotados después de un viaje tan largo, sin duda estamos calientes, el Comandante y el ingeniero de vuelo no habían dejado de insinuarse desde que salimos del aeropuerto y la verdad que me dejaron en completo éxtasis, son unos portentos, oh mi Dios".
Elizabeth lee dos veces la cita y se imagina la escena, es decir, que estuvo con los dos, al mismo tiempo, quizá a eso se refería su hermana con la expresión que no le gustan los convencionalismos, wow, esto es algo que para la hija de una pareja de la alta sociedad sería un tabú.
La curiosidad la mata así que lee otra cita anterior a la leída, "Hoy en Berlín, me aventure a ir a un club de intercambio s****l, siempre había tenido curiosidad pero de alguna manera me sentía un poco cohibida, pero la pase de lujo, me atreví a entrar en una sala de orgías y dos hombres me penetraron al mismo tiempo la sensación fue increíble, sentía mucha presión en mi interior, pero tener a los dos empujando dentro de mi me hizo sentir completa".
Elizabeth se queda dormida finalmente sobre el diario mientra leía algunas otras citas y así la encuentra James al llegar del trabajo, en un principio le causa gracia encontrarla así pero se preocupa que ella se obsesione y no descanse correctamente, se ve serena y hermosa pero tendrá un dolor de cuello infernal así que cómo puede la toma en brazos y la lleva a la cama.
—¿James eres tú?—.
—Si, lizzie, sigue durmiendo te queda una hora más antes de que te debas levantar—.
—¿Qué ocurre por qué tienes esa cara?—.
—Más tarde lo hablamos, ahora descansa—.
Cuando amanece Elizabeth abre los ojos y se encuentra sobre el pecho desnudo de James y él con los ojos fijos en el techo se ve afectado, primera vez que lo ve así, —¿Qué ocurre?, ¿Qué tienes?—.
—Mataron a un compañero de trabajo, por algún tiempo habia hecho patrullaje conmigo no se si lo recordarás Lewis—.
—Claro que lo recuerdo, de hecho no hace mucho me comentaste que había tenido un hijo—.
—Así es, no pude ayudarlo, estabamos haciendo una redada en una casa de prostitución donde habia una mafia de trata de personas y él estaba rodeando la propiedad sólo, sin esperar refuerzos y lo mataron—.
—James, amor, pero no eres culpable, cómo podías saberlo—.
—Yo era el encargado del procedimiento debía protegerlo—.
—No te sientas así, eres un excelente policía y compañero, fue un accidente—.
—Por favor amor no hablemos más de eso, te necesito, déjame hacerte el amor, déjame aferrarme a tu cuerpo para olvidarlo todo—.
Sin esperar respuesta James comenzó a besarla y quitarle la ropa de dormir a Elizabeth, que se dejó hacer, le besaba los pechos a la vez que la estimulaba con su mano en el centro de su intimidad y cuando notó que ella le correspondía, humedeciendo su intimidad la subió sobre él y se clavó en ella con fuerza, ambos gimieron ante la rudeza del movimiento.
Luego empezó a penetrarla entrando y saliendo con rapidez, la tenía por las nalgas controlando los movimientos y cuando estaba por llegar al orgasmo para que ella no quedará atrás comenzó a lamerle los pechos y estimular el clítoris con su mano, Elizabeth pensaba que se volvería loca con tantos estímulos, nunca James se lo había hecho de esa manera, en pocos minutos estaban llegando juntos al clímax.
Elizabeth lo abraza sabe que necesita que lo reconforte, desde que están juntos es la tercera vez que pierde un compañero y ahora además que estaba bajo su cargo, —James, mírame, no es tu culpa—.
—Lo sé, pero no dejo de pensar en eso, disculpame voy a hacer que llegues tarde al trabajo—.
—No pasa nada, ahora mismo no tengo horario fijo por la investigación, tenía planificado realizar unas entrevistas pero lo puedo posponer para mañana y hacemos algo, quizá ir al cine—.
—Por favor no, quiero que hagas tu día normal, voy a acostarme a dormir después de desayunar y te vas a aburrir aquí encerrada, además no quiero contagiarte con mi humor lúgubre, ya en la tarde estaré más tranquilo y si quieres podemos ver una película acá en la casa y pedir cena en algún restaurante—.
—Está bien, pero si me necesitas te sientes mal o algo me avisas por favor—.
—Ve tranquila—.
Elizabeth se levanta, se baña, se viste con un Jean y una franela, James está desayunando pero ella solo se toma un jugo de naranja, no le provoca nada, —por favor llámame si me necesitas,¿okey?—.
—De acuerdo—.
Elizabeth se va con la preocupación en la mente, pero qué hacer si el desea espacio debe dárselo así que se organiza mentalmente qué hacer, ira a entrevistar a los padres de Keith, estaciona el carro en una calle lateral y se acerca al negocio caminando, es un local pequeño lo que le confirma que su nivel económico es modesto, tienen algunas empleado así que se acerca hasta la caja para preguntar.
—Buen día, por favor se encontrarán los Brown—.
—Si se encuentra la señora, ¿quién la busca?—.
—Dígale que deseo preguntarle algo sobre su hija—, la chica entra a una oficina y cuando sale viene con ella una señora un poco alterada—.
—¿Quién es usted?, y ¿por qué viene a preguntar por mi hija?—.
—Si me permite le explico por favor—.
—Ella para mi está muerta—.
—No diga eso permítame primero explicarme—.
—Esta bien le daré 5 minutos—.
—Bien yo soy periodista investigativa, estaba en otro caso de desaparición y surgió el nombre de su hija por eso quise venir a consultarles a ustedes—.
—Esa ingrata desapareció y después solo envió una carta, diciendo que se había enamorado y que iba a hacer su vida, así que no queremos saber más del tema—.
—De acuerdo, pero ¿están seguros que lo escribió ella, comprobaron su letra?—.
—Si, estamos seguros que lo escribió ella y no queremos saber nada más del tema—.
—Esta bien, yo igual les voy a dejar mi tarjeta si desean contactarme,tengan en cuenta que su hija pudo haber sido coaccionada para escribir esa nota, que tenga un buen día, mi intención no era molestarla, gracias por su tiempo—.
Elizabeth sale de allí un poco perturbada, no pensó encontrar a la familia de la chica tan predispuesta pero ni modo le quedaba era tratar de conseguir la mayor cantidad de información en el hotel pero antes realizará una parada en el restaurante donde había quedado con sus amigas.
—Hola, Lizzie al fin llegaste—, la saludo Melany—.
—Lo lamento chicas me retrase—.
—Tranquila, no hay problema y porque andas vestida tan informal entre semana?—pregunto Hanna.
—Es que ando sin uniforme, estoy haciendo una investigación y quería estar cómoda—.
—Qué interesante—, comentó Danna.
—No puedo decirles nada por ahora, pero es muy intenso—.
—Intenso fue el de mi cita de anoche—, dice Hanna.
—Ya vas a empezar tu a contar tus conquistas, mejor pidamos que me muera de hambre—,opina Danna.
El almuerzo ocurre sin contratiempos, todas comentan sobre sus parejas y trabajo, Melany ya empezó con la planificación de la boda y Elizabeth comenta la pérdida de James, todas lo lamentan y pasan a otros temas hasta que pasadas dos horas dan por concluido el almuerzo y cada una se retira.
Elizabeth se dirige entonces al hotel donde trabajaba Keith, se sienta en el área de restaurante y cuando lo van a atender pide hablar con el chef.
—Buenas tardes, en que podemos servirle—.
—Por favor tome asiento un momento, deseaba hacerle unas preguntas sobre Keith Brown si no es molestia—.
—Deberá usted pedir algo, para que yo pueda justificar estar sentada aquí, sino sería una situación extraña—.
—De acuerdo entonces pediré el postre de la casa—.
El mesero toma nota y se retira, —usted me dirá en qué puedo servirle—.
—¿Usted conoció a Keith Brown?—.
—Si, por supuesto ella trabajaba de la mano conmigo—.
—¿Sabe bajo qué situación se retiró de este trabajo?—.
—Fue algo sospechoso, pues nunca manifestó estar molesta o incómoda con algo del trabajo y de pronto deja de venir y envía una nota, es muy extraño ella era muy profesional para hacer algo así—.
El mesero trae el dulce y por unos minutos se detiene la conversación hasta que él se retira.
—Y ¿qué piensa usted que ocurrió?—.
—No lo sé, acá celebraron una convención donde asistieron un grupo élite y justo coincidió con la desaparición de ella y dos chicos más—.
—Cuénteme un poco más por favor—.
—La convención tenía cómo eslogan "vive en libertad", invitaron a parte del personal a una fiesta privada y sas tres trabajadores desaparecieron, extraño y los tres enviaron notas similares—.
—Bastante curioso—.
—¿Sabe los nombres de los chicos?, ¿tiene fotos de ellos?—.
—Los dos chicos eran extranjeros, la chica era española de nombre Juana Soldevila y el chico Mexicano Juan Sánchez, le envió luego la foto a su teléfono—.
—¿Sabe si tenían pareja, enemigos, exnovios?—.
—Que yo sepa no, eran excelentes muchachos, trabajadores, con ganas de salir adelante, sin vicios, ni problemas, una lástima cuando se fueron—.
—Bueno le agradezco muchísimo la información y su valioso tiempo, por favor no se olvide de enviarme la foto—.
—Está bien, estoy a la orden para lo que necesite—.
Elizabeth termina el dulce pensativa, qué clase de desastre es este, piensa, ahora tenía dos nombres más, esto se estaba empezando a complicar cada vez más ahora no solo eran mujeres las desaparecidas sino también hombres, paga su consumo y se dirige a su carro cuando verifica el mensaje se trata de la foto los otros dos también son rubios ojos azules.