Elizabeth comienza el día en casa de Hanna, después de pasar los malestares matutinos del embarazo empieza a pensar en su situación, se siente un poco perdida pero tiene claro que es momento de reorganizar su vida, lo primero que desea hacer es llamar a su jefe para saber la situación de su trabajo y decide hacerlo de inmediato. —Buen día, Sr. Claude—. —Hola Elizabeth, ¿cuándo vienes para acá?, necesitamos hablar con tranquilidad—. —Voy ahora mismo si está desocupado—. —Para ti siempre—. —De acuerdo allí voy—. Se viste algo de prisa y sale a la calle, el aire de la calle y el movimiento de la gente caminando la activan, por primera vez en años siente que sus decisiones son solamente suyas y claro ahora de su hijo, llega al periódico y ve su escritorio como lo dejó justo antes, de par

