La luna llena se alzaba en el cielo nocturno lanzando sombras alargadas sobre el campamento de entrenamiento de los licántropos. Los guardias caminaban lentamente alrededor del perímetro, confiados en la seguridad que les otorgaban las barreras y la vigilancia constante. Pero esa noche, la amenaza no venía de afuera; venía de la oscuridad misma. Oculta en la penumbra, Lili, la consejera de Elliot, se movía con la gracia silenciosa de un depredador. A su alrededor, un grupo selecto de vampiros aguardaba, listos para desatar el caos bajo las órdenes precisas de su líder. Habían entrenado para este momento, para golpear rápida y letalmente, dejando tras de sí solo destrucción. Lili levantó una mano, señalando a dos de sus mejores espías que avanzaran hacia las barracas. Los vampiros se desl

