Marcus Seguía inmerso en el encantamiento que le producía la presencia de aquella hermosa joven que tanto lo había deslumbrado, era consciente del peligro que corría al atreverse a cruzar los límites, pues nunca en la historia de los hombres lobo y los vampiros se había permitido un romance entre ellos, y hacerlo sólo llevaría a las dos razas a la destrucción, no obstante, no pudo evitar pensar qué tal vez aquello podría valer el riesgo, puesto que si la sola cercanía de esa chica movía las fibras más profundas de su ser, no quería ni siquiera imaginar lo que sería poder poseer la de todas las maneras posibles. Se sacudió los pensamientos que rondaban su cabeza, y al percatarse de qué ya no había ningún peligro para ella, abrió la ventana para asomarse al exterior y que el aire fresco lo devolviera a la realidad. un sinfín de pensamientos desfilaban por su cabeza, recordaba como había tenido que asumir el liderazgo de su r**a tras el fallecimiento de su padre, uno de esos seres sin escrúpulos le había arrebatado la vida atravesando su corazón con una bala de plata, fue inevitable no traer al presente el dolor que todavía seguía latente en su alma, desde ese día, se juró asimismo y a todos los suyos que no descansaría hasta ver muerto hasta el último vampiro,¿pero que tenía esa chica que lo hacía querer protegerla?, si finalmente era una de ellos, alguien que en cuanto descubriera su verdadera identidad terminaría repudiándolo como lo hacían todos aquellos seres tan despreciables; pero no, por alguna razón presentía que ella era distinta, su aire de inocencia no podía ser sólo un espejismo, a través de aquella mirada podía llegar hasta lo más profundo de su alma, quería pensar que se trataba de una chica buena, con nobles sentimientos, capaz de entenderlo, y por qué no, aceptarlo tal como era. Estaba tan perdido en sus pensamientos, que no advirtió que la joven se había despertado y que al percatarse de su desnudez se aferraba a las sábanas para cubrir su cuerpo. Volteo de manera instintiva, y le pareció ver a la misma diosa Luna en marcada en el bello rostro de aquella preciosa joven a la que no podía sacar de sus pensamientos. Ella intentó levantarse pero no le fue posible, ya que se encontraba demasiado débil, las piernas le temblaban y estuvo apunto de caer, pero entonces unos brazos fuertes la sostuvieron quedando a una distancia bastante peligrosa.
“No debiste levantarte, estás muy débil todavía“ advirtió Marcus mirando a la joven directamente a los ojos.
“¿Dónde estamos?“ Preguntó Ángela con un tono de voz casi Inaudible.
“Estás en un lugar seguro, no te preocupes“ contestó el rey alfa con vos tranquilizadora.
Él la miró Con esos ojos profundos que a ella inexplicablemente le cortaban la respiración, era tan atractivo como enigmático, y le intrigabas a ver de quién se trataba, había sido su salvador, y sólo por eso sentía un gran agradecimiento hacia él.
“Tienes que alimentarte“ pronunció depositando en sus manos un recipiente con sangre de venado, la cual Angela comenzó a devorar con voracidad.
“Tienes apetito, eso es bueno porque significa que te estás recuperando rápidamente“ señaló Marcus.
Ella se sonrojó, y él no pudo evitar sonreír, ese gesto le parecía tan encantador, que le provocaba abalanzarse sobre ella y besarla con toda la pasión que llevaba conteniendo desde que la vio por primera vez.
“¿Quieres hablar?“ Le pregunto una vez a ver terminado de alimentarse.
Ella asintió, y entonces él comenzó a preguntar cautelosamente por lo que había sucedido, debía ir con calma, puesto que no deseaba asustarla por lo que decidió no revelarles su verdadera identidad.
“Eres un licántropo, ¿ por qué me salvaste entonces?, Nuestras razas siempre han estado en guerra desde que tengo uso de razón“ dijo Ángela tratando de averiguar lo que pasaba por la mente de aquel ser que tanto la perturbaba.
“No lo sé, simplemente te vi en peligro y sentí la necesidad de ayudarte“ expresó Marcus en un tono afectuoso.
Angela sintió un vuelco en el pecho, aquellas palabras, definitivamente habían tocado sus fibras más sensibles, estaba acostumbrada a la protección de los demás, pero no por lo que ella era, sino por el título que ostentaba, estaba segura qué aquel licántropo no tenía ni la menor idea de quién era ella, pues los únicos que conocían su rostro eran los de su r**a, así qué su deseo de ayudarla definitivamente tenía que ser algo genuino.
“Agradezco tanto lo que has hecho por mi, de no ser por ti habría sido consumida por la luz del sol“ exclamó con las lágrimas apunto de inundar sus ojos.
“¿Por qué cruzaste los límites?, Te expusiste a un grave peligro al hacerlo“.
“No podía más, tenía la necesidad de ser libre por primera vez en mi vida“ reconoció Angela con total sinceridad.
Ese sentimiento no era para nada ajeno al corazón de Marcus, él conocía aquella sensación mejor que nadie, sentir la necesidad de liberarse de todo, querer escapar de las responsabilidades y limitarse sólo a vivir era un sentimiento que constantemente lo atormentaba, por lo que comprendía a la perfección la manera en que Ángela se sentía.
“¿Pero por qué deseas ser libre? ¿Que te atormenta?“ Interrogó el Rey alfa con cautela.
“Esa sensación de ser observada todo el tiempo, tener que seguir las normas, el hecho de no poder vivir a plenitud sin ser juzgada por mis actos, quería escapar de todo eso, formar parte del Clan de los vampiros no es fácil, es una responsabilidad demasiado grande“ pronunció visiblemente consternada.
“Ser parte de los licántropos tampoco lo es“ le dijo mientras tomaba su mano.
“Supongo que no“ contesta Ángela dejándose llevar por la sensación que la embargaba.
Aquel momento era mágico, una corriente eléctrica los recorría de pies a cabeza, la química que existía entre ellos los envolvía dejándose sentir a través del contacto de sus manos y de aquellas miradas que lo decían todo, no era necesario emitir una sola palabra, pues sin duda entre ellos estaban haciendo un sentimiento fuera de lo común, pero con una fuerza más allá de todo y de todos. la corte estaba reunida en torno al rey Eliot, era un momento de determinar la estrategia que se seguiría para el ataque a los licántropos, no había tiempo que perder, era la vida de la princesa Angela la que se encontraba en riesgo, por lo qué resultaba necesario actuar de inmediato; la exposición del rey fue muy convincente, demostraba una preocupación que por supuesto no sentía, pues sabía que con eso lograría el cometido que hacía mucho tiempo se había propuesto, acabar con la r**a de los hombres lobo para siempre y así apoderarse de la supremacía total.
“Lo que ha pasado ha excedido todos los límites, esas abominaciones han secuestrado a nuestra princesa, y eso no podemos permitírselos, ha llegado el momento de demostrar nuestra superioridad“ pronunció el monarca visiblemente emocionado.
“Cuente con nosotros, su majestad, mi ejército está a su disposición“ señaló Bruno.
“Todo el Clan está dispuesto a brindarle su apoyo, alteza, sólo estamos esperando por sus órdenes“.
“No esperaba menos de ustedes, bien, entonces teniendo la aprobación de todo el consejo, procederemos con el plan para rescatar a mi hija y acabar con esas escorias para siempre, la r**a de los vampiros será la que prevalezca“ aseguró Elliot.
Pronto se desataría una guerra campal entre vampiros y licántropos, el plan de Elliot estaba apunto de ponerse en marcha, y finalmente aquella acción disfrazada de buenas intenciones, desataría el enfrentamiento más terrible de todos los tiempos.