“Si ¿Qué querías hablarme...?", preguntó, y se puso de costado para mirarme. Me sentía avergonzada, y eso no lo podía negar. Tenía puesto mi pijama, que constaba de manga larga y pantalón largo. “Yo... tengo mucho que decir, siento que todo lo que tenía en mente se ha borrado", susurré. “Dime cualquier cosa", susurró él. No pude evitar mirar sus labios y su perfecto rostro, y me perdí en ellos. “No sé qué te iba a decir", dije con sinceridad, y él levantó la mano para acariciar mi mejilla. Cerré los ojos, luego recordé. “¿Por qué antes no eras amable así conmigo?", pregunté con dolor. Él suspiró y dijo, "Emma... hay cosas que es mejor no hablar" “¿De verdad?", le pregunté, lo cual le hizo una mueca. “Prefiero no pelear", murmuró, y yo asintí. Pero no pude permanecer en silencio po

