En la noche me arreglé para salir en mi moto a casa de Samantha, mientras manejaba imaginaba lo que pasaría. Tengo tantas ganas de estar con ella que no aguantaré mucho sin abalanzarme sobre su cuerpo. Llegué a su departamento y estacioné, espero no le pase nada a mi bebé. Tomé el ascensor hasta estar en su piso, toque el timbre esperando que asomara por la puerta. Quedé impávida cuando abrió la puerta, estaba con una pijama negra muy sugerente que dejaba entrever sus senos por el gran escote que tenía. —No te quedes ahí, vamos entra—habló cuando me vio sin moverme. Asentí y pasé por su lado. Estando dentro observé un poco del departamento, muy arreglado y bastante ostentoso. —Pensé que no vendrías—Volvió a hablar. —No faltaría—respondí. Se acercó y colocó sus brazos en mi cuel

