Mientras pasan los días es inevitable no sentir como me mira mi alumna, tengo que tratar de mirar un punto fijo para no perderme en su mirada seductora, sino fuese mi alumna sería otra historia pero no, no lo es y debo mantenerme firme. Terminó la clase y me quedé en el asiento ordenando algunos papeles que usaría para mí siguiente clase, pero no pude continuar cuando sentí la presencia de Sofía cerca a mí. —Hola profesora, tengo una duda—Con toda la confianza del mundo agarró un asiento y se sentó junto a mí, sin dejar de mostrar una sonrisa coqueta. Tomó su cuaderno y lo puso frente a mí. "Tengo ganas de estar contigo" Leí lo que decía sin saber qué decir. Sentí su mano cerca de mi parte sensible. —¿Por qué no responde? Es muy fácil lo que quiero—señalaba lo que tenía escrito. —S

