Han pasado varios días y no puedo sacarla de mi mente, es la mujer más guapa e inteligente que he conocido en mi vida, aún no logro entender porqué no se me ocurrió pedir su número. Aquella noche en el bar noté que me estaba coqueteando, y por miedo me limité con ella, escucharla hablar, bailar era un deleite; su cuerpo sensual, sus largas piernas intenté muchas veces no escanearla por completo pero fue imposible, mi mirada caía a su pecho, a su trasero tan bien trabajado, maldita sea fue una estúpida por no hacer nada y dejarla ir, ni siquiera sé su nombre. Así he pasado rebobinando esa noche, regresando al bar con la esperanza de volver a verla pero sin obtener buenos resultados, es como si la tierra se la hubiese tragado. Lamentablemente debo darme por vencida porque está obsesión me

