DAMH Part_7

2922 Words
Êthän observa una serie de fotografías que al medio día había recibido junto a un ramo de flores con una nota en letras doradas *Mi más sentido pésame* En todas las fotografías Ámbar es la protagonista, la última fotografía la frente de la chica tenía un punto rojo. ¿Cómo habían podido relacionarla con él? si jamás la visito en la clínica ¿Sería por el parecido? Los periódicos anunciaron hace unas semanas la muerte de Massimo Cavalcanti lo que Êthän creía era que eso fue solo una ilusión. Fingir su muerte para salir y andar con tranquilidad en las calles y desquitarse por la muerte injusta de Gabrielle su hijo un niño de solo diez años ahora las amenazas recaían sobre Ámbar Ojo por ojo Quizás fue el peor momento para echar andar el deseo de su esposa, pero no tuvo autocontrol en cuanto vio a Ámbar en aquella fiesta sintió el irrefrenable deseo de abordarla, cortejarla, conocerla y proponerle ser madre sustituta, hasta que aquel hombre la tomo de la cintura y la presumió como si fuera una muñeca de aparador y como si fuera suya, como quien adquiere un florero para lucirlo. --Era más que eso…– murmuró. Existen hombres que tratan a sus esposas como adornos y había hombres que trataban a las mujeres como si fueran ellos sus esclavos y se rindiera a sus pies dispuestos a hacer lo que fuera por ellas. Ahora se sentía miserable trato a Ámbar como un objeto, debió hacer las cosas diferentes. Cuando Ámbar sepa toda la verdad… --¿Estás más tranquilo hijo?— Chiara entro sin llamar a la puerta, tenía bastantes dudas con respecto a la joven que Êthän había traído. --Claro que no madre, cuando ella me entregué a mi hijo tal vez… antes no – guardo antes de que ella viera todas las fotografías, excepto una. Chiara no era su madre biológica, era la madre adoptiva de Gianna, pero le tenía mucho amor y aprecio así como a su esposo el señor Dante, a quien llamaba padre. --¿Que harás la dejaras desprotegida?— los cuestionamientos de su madre le hacían pensar que no era cosa fácil, debió traerla a su casa cuidarla aquí. Pero no quería hacer mas fuerte el lazo que podía sentir con ella. Entre menos la tuviera cerca mejor, solo saber que la gestación de su hijo era suficiente. --Ella no es … -- no quería comparar -- no es mi responsabilidad --Êthän, te conozco aunque quieres fingir que no te importa, el parecido que tiene con Gianna es lo que te está matando. Quizás no necesitaba información solo con ver a Ámbar se podría pensar que era Gianna, era solo un ligero parecido. No eran como dos gotas de agua, solo un ligero parecido. La tensión le provocó un intenso dolor punzante, tenía la vida de Ámbar en sus manos y no soportaría otra muerte en su conciencia. --No sé parecen – estaba decidido a engañarse – no aparecen --¿En verdad crees eso?—sin control trago un nudo en su garganta y apretó sus ojos. Sus dedos se llamaron de lágrimas. --Solo el color de sus ojos madre, deja de hacerme creer cosas que no son. Chiara sonrió burlándose de lo que escuchaba --Yo no te hago creer nada Êthän, eres tu quien dejaste que tus sentimientos te gobernaran antes que la inteligencia. No te desharás de ella y no por ella si no por ti. ¡Gianna no va volver! --No me importa Ámbar, no del modo que estará proyectando en tu cabeza—estaba por perder la cordura --No me hables así --¡¡Ámbar no debió despertar!! – golpeo el puño en el escritorio, se puso de pie y le dio la espalda a Chiara -- no antes de tiempo cuando esto acabe le daré todo el dinero que quiera para que se valla de Italia, eso es lo más que puedo hacer por ella, no tengo la intención de hacerme cargo. --La chica cree que es su hijo, ¿como lograrás que lo abandone no pensaste en eso? --No pensé en nada, por qué me aseguraron que su caso era inusual dijeron que dudaría años en coma, maldito médico de pacotilla – el doctor Parisi era un lobo hambriento de dinero accedió sin mucho requerimiento a hacer el tratamiento y era un posible soplón si le llegaron al precio. -Hijo sabes que el coma es una situación clínica que no tiene tiempo definido- el guardo silencio viendo el computador al no tener respuesta siguió hablando… --¿La escogiste por qué se parece a ella verdad? – el silencio fue suficiente – no te acostumbres a Ámbar, no confundas tus sentimientos --Apenas cruzaré palabra con ella, tu te hará cargo de que coma, duerma y se comporte no debe salir de la casa --Es lo mejor, que hagas como si ella no estuviera aquí. – Chiara también tendría un trabajo difícil. Solo con verla sabía que es una chica dulce que seguro se ganaría su corazón y el de todos en esa casa. Debía estar al pendiente pero manteniéndose lejos. --Eso haré, hazme un favor, quiero que hagas que traigan esa cuna – la fotografía que dejó fuera era aquella dónde Ámbar observaba con cariño la cuna esa misma mañana. Una cuna carísima que no podía pagar pero que Êthän podría, hasta tres veces su valor. – colócala en mi habitación. --Como órdenes, en un rato estará la cena, tu padre ¿ya viene nos acompañaras? --Si lo haré. Revisaré unos documentos avísame cuando esté todo listo. Êthän necesitaba controlarse, pensar en cualquier cosa que no fuera en Ámbar y no sucumbir a sus deseos de ir a buscarle y pregúntale si estaba bien, observarla y confesarle que no era un hombre frío y mezquino, solo un hombre enamorado de su pasado. Había cometido un error y debía liderar con eso. No, no será fácil desproteger a la mujer que al final estaba cumpliendo el sueño de su amada Gianna *** Ámbar durmió, hace tiempo que no lo hacía, y no era que el estado en coma no hubiera sido un sueño profundo si no que al ponerse a recordar solo ve un ligero punto en un espacio oscuro y abrir sus ojos como si solo unas horas hubiera pasado. Esa noche fue diferente descanso entre sábanas tejidas a mano, se sentía segura, estaba donde debía estar. La puerta sonó dos veces y antes de que pudiera reaccionar y darse cuenta que en verdad estaba en la casa de un desconocido una jovencita de dulce mirada entro en el espacio. --¿Quien eres?—se alzó para sentarse en la cama cubriéndose, estaba desnuda solo con si ropa interior. --Buenos días señorita …disculpe señora, le traigo su desayuno la señora me ha ordenado estar a sus servicios, Soy Lea, --La jovencilla coloco una pequeña mesa sobre la cama por encima de sus piernas sin antes sabe si deseaba o no comer. –cualquier cosa que desee un te, un helado, unas papas fritas, un sándwich, puede pedirlo sin remordimientos estoy para atenderla en aspectos de la cocina. Solo toque la campana que está junto en el buró y me tendrá aquí La jovencita dio media vuelta y salió para dejarle comer, la actitud maquinaria de la chica le causó un curioso interés y un poco de risa. Observo el plato frente a ella y se chupo los labios, el estómago le rugió cuando recibió las primeras oleadas de olor ~~~~~ La risa aquella risa era la armonía más perfecta que se conjugaba con el radiante sol y los verdes prados en aquel parque. Êthän hacia girar a Gianna tomándola de las manos y corriendo sobre un punto de derecha a izquierda. Su cabello ondeaba agitado por el viento, su sonrisa expuesta con una blanca y perfecta dentadura, su mirada entre cerrando dejando escapar ese brillito de felicidad. Era la imagen perfecta era la chica perfecta. --Êthän, -- pronunció su nombre sin parar de reír --¡Basta! --al detenerse ambos cayeron al piso, uno junto al otro Gianna casi sobre Êthän, el cielo era un azul vivo como los de primero de enero tan limpio de nubes, y se movía de manera circular. Gianna recordó su infancia cuando veía la felicidad de niños con sus padres desde aquellas ventanas del orfanato. El orfanato en que se criaron los dos. --Quiero un centro de ayuda, un centro comunitario para niños de la calle. –externo su pensamiento era algo que desde pequeña tenía en mente, pero con el paso de los años y al ver la decadencia con la que muchos niños crecían fue contrayendo más fuerza en su interior. Su orfanato no fue nada bueno como la mayoría, ella deseaba hacer algo diferente, en que los pequeños salieran a enfrentarse con herramientas suficientes. No solo arrojarlos a la calle sin esperanzas. Ni futuro. --Lo haremos, cuando tengamos el suficiente dinero cuando seamos adultos juntos – Êthän hizo una promesa, solo deseaba ver sonreír siempre a Gianna. Estudiaban ambos finanzas en la universidad. Ese día Êthän la necesidad de tener un poco del tiempo de Gianna lo sedujo para llevarla a dar un paseo a un parque escapar del colegio y crear un pequeño trozo de historia a su vida. Empezaba a comprender que sentía algo más por ella. De un tiempo para acá comenzó el corazón experimento una liberación de sentimientos que jamás había padecido. Supo que era ella el amor de su vida. --Eres tan hermosa, --dijo Ethän cuando se incorporó para ver esos ojos, acariciar su mejilla y darle un beso. –Te amo Gianna –dijo confesándose sin miedo. ~~~~~ Apenas probaba el bocado, a pesar de los años no dejo de pensar en Gianna, cinco años sin ella y claramente nada tenía sentido, el cielo no era azul vivo, ni el canto de los pajaritos eran armoniosos. Desde que eran niños estuvieron juntos, cuando Chiara adoptó a Gianna no lo dejo, pedía ir con frecuencia a visitarlo. Su amor nació desde muy pequeños, al salir del orfanato estudio y trabajo al mismo tiempo. Hizo crecer una fortuna para darle todo lo que su Gianna pidiera el pudiera dárselo. Solo hubo algo que no pudo darle ni con todo el dinero. --¿Donde está Ámbar?—llegó al final del recuerdo la fiesta y la presencia de Ámbar. --Aun no había despertado, Lea entro a preparar el baño, bajo por el desayuno la despertara cuando lo suba – sintió molestia al ver lo descortés de Ámbar. ¿No tenía la atención de bajar y agradecer la comida? Con su habitual mal humor le ordeno a Chiara --No quiero llegar tarde hazte cargo por favor – Êthän miro su reloj --Enseguida cariño –Chiara fue de inmediato a asegurarse de que Ámbar se alistará pronto. --Padre tiene semanas que no me informa, dígame la fundación está bien?, ¿no necesitan algo? Doblando el periódico que cubría su rostro y su persona del resto de los presentes se dejó ver un hombre su rostro ya viejo, lleno de canas y arrugas representaba ya los años que cargaba sin remedio. --Hijo no nada, el capital que le inyectas cada mes tiene a cada pequeño bien alimentado, bien calzado y bien vestido. Los estudios están de maravilla. --El trabajo me tiene distraído, me daré una vuelta en estos días para asegurarme que nada está faltando – Dante suspiro con pesadez. --No veo la necesidad, me has puesto a cargo tu atiende la empresa yo atiendo el sueño de mi hija. ¿O es que no confías en que este viejo no sepa hacer las cosas?- no era eso Chiara y Dante eran de su total confianza --Êthän,-- Chiara volvía -- Lea me a dicho que Ámbar ya está desayunando, terminando se dará una ducha. --Que se de prisa. –respondió a su madre que tomaba su lugar en la mesa --Estará a tiempo tranquilo. – contesto Chiara --Padre – retomo su conversación --no es que no confíe en usted, es solo que no deseo desentender otro de los sueños de mi esposa, se lo debo – alcanzó el jugo se sirvió y bebió un trago, al ver que ya estaban Chiara y Dante comenzó a comer un trozo de pan --Ella era mi hija, no lo olvides y a mi el que me dieras la oportunidad de tomar la dirección de la fundación me hace sentir más cerca de mi pequeña yo también la extraño.—la expresión no fue muy cariñosa, sería que el señor Dante fue criado como la mayoría de los hombres, con rigidez y mostrar cualquier debilidad era indigna de un hombre. --Está bien, jamás dije que no confiaba solo que el sentimiento que usted expresa también yo lo siento. Ese lugar me recuerda a Gianna El desayuno entro y la sirvienta sirvió, el silencio agobio a los presentes. La tención por la nueva inquilina los mantenía dudosos de que eso fuera una buena idea. *** En casa de Elisa ella termino de recoger el desastre que había quedado, saco las bolsas de basura y trato de actuar como si nada hubiera pasado. --Mamá, ¿dónde está tía Ámbar?—el pequeño había encontrado la nota entre todo el desastre que había quedado en la casa. --No se cariño, desayuna tranquilo yo saldré a buscarla – Hizo una llamada, después de ver algunos trates rotos y que su hijo le mostrará el mensaje de su hermana. --Mamá, deberías llamar a la policía ellos te ayudarán si les cuentas todo – era quizás algo de aventura en el pequeño mundo de su hijo. --No creo que sea lo mejor—saco una chaqueta para ponérsela --¿Y si le pasa algo?, hay que llamar a la policía y que investiguen este caso, yo amo a la tía Ámbar no quiero que le pase nada, ¿mamá me estás escuchando? llamemos a la policía … ---Ya basta Dylan, -- grito llena de ansiedad, su pequeño se quedó callado al ver que su madre le regalaba, Elisa se cubrió el rostro -- Hay cosas que tú no entiendes, te aseguro que tú tía está bien, ella va volver pronto te lo aseguro no hay necesidad de llamar a la policía – esto no estaba siendo fácil para ella --¿Tu sabes dónde está? -No, pero se con quien y ese alguien, no le hará daño te lo aseguro, termina de cambiarte, para irnos a la escuela si, y no te preocupes por tu tía ella está bien. Eso esperaba, que estuviera bien y con las personas indicadas. *** En el plato había carne, una porción grande parecía costosa, los cubiertos eran de plata con unas iniciales. Su paladar agradeció la perfecta combinación de especies y sales. Aunque el estómago parecía que no estaba listo para condimentos de igual manera poco a poco devoro hasta dejar el plato limpio. Era sensación diferente como si las ganas no fueran de ella. Comió la fruta picada en cubitos pequeñitos y bebió el jugo de color verde, todo sabía delicioso, hacia tiempo no comía una pieza de carne tan excelsa. Tenía una cocción perfecta y una jugosidad. --Señora, el señor D’angelo a pedido que se aliste por favor dese un baño y vístase—la jovencita entro sin llamar se apresuro a tomar la mesita de cama y alejarla de su vista. ---No tengo ropa limpia si el señor D’angelo me permite iré por mis cosas a casa de mi hermana y volveré…. --Descuide señora Grassi, mientras usted se asea, acomodaremos algo de ropa en un pequeño buró --Lea acabo de dar indicaciones y salió de la habitación llevando consigo la charola de los alimentos, eso de darle órdenes y salir le estaba pareciendo algo molesto Ámbar se puso en pie había dos puertas junto a la cama de lado izquierdo otra del lado derecho, --¿Dónde está el baño? Tenía que averiguarlo por si sola fue hacia la izquierda y abrió un par de centímetros --¡Señora Grassi!—Ámbar dio un salto ante el grito alarmista de la joven mucama –por favor el baño es por acá. Lea se acercó hasta Ámbar tomo la puerta la cerro y saco una llave de la bolsa de su delantal colocando cerrojo a dicha puerta --Por favor pase, es la puerta de la derecha –Lea se alejo esperando que Ámbar lo hiciera también. --¿Que hay aquí?—pregunto pero no le dieron respuesta --El señor la espera en 27 minutos exactamente en la sala por favor dese prisa. Al señor D’angelon no le gusta esperar – esa frase era la favorita de todos Lea volvió a salir de la habitación, Ámbar giro el plomo de la puerta del cuarto ahora misterioso pero obviamente no se abrió. Le dio la vuelta la cama y entro en el baño, el piso blanco las paredes blancas un jacuzzi tan amplio que parecía una piscina, cuatro pilares uno en cada esquina. Arcos dorados en la parte superior con grecas de flores parecidas a las azucenas. La parte superior estaba decorada con pequeños cuadritos de azulejos de colores. Dejo caer la ropa y entro en el agua, este ya estaba listo, seguramente fue preparado mientras ella aún dormía _pensó El agua estaba deliciosa, en un punto exacto de tibiez. 
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