DAMH Part_6

2532 Words
Era más hermosa de lo que recordaba, ese miedo que opacaba un poco su luz estropeó su encuentro aquella noche. Debió ir a buscarla el mismo en cuanto ella abrió sus ojos en aquella cama de hospital pero se reusaba a caer nuevamente en el encanto del sentimiento que arrastraba a cualquiera a un destino incierto. Había encontrado un equilibrio, fue entonces cuando ella apareció la noche del accidente. ~~~~~ Esa noche las conversaciones estaba aburridas, tomaba una copa de vino el cual parecía licor barato, no había nada que lo detuviera ahí después de dar el último trago se marcharía quizás pasaría por algún bar para quitarse ese mal sabor de boca o iría a dormir a su casa. Una risa contagiosa atrajo su atención entre el bullicio, una hermosa mujer de cabello n***o y largo con una sonrisa de perfecta blancura y hermoso labios carmín yacía junto a otras no tan celeste como ella. Sus pasos se anduvieron solos. A estar tres metros de ella un hombre castaño se acercó abrazándola por la espalda, ella le beso la mejilla y al alzar la mano para tomarlo del rostro el brillo de la argolla destello. Aún cuando estaba desilusionado se quedó un poco más, observándola en silencio y con prudente distancia. Ella tomo tres veces del ponche ¿Debía advertirle que este no era solo jugó?, Al menos cuando estuvo cerca de la mesa sentado en un cómodo diván azul rey. Vestía un traje nuevo pero claro ella no notaría su presencia, encantaba estaba tomada del brazo de su esposo regalando esa sonrisa para él, de pronto el ambiente cambio, el hombre la tomo del brazo y la llevo a un lugar apartado la curiosidad lo llevo a seguirlos y el deseo de golpearlo por ver cómo la apretaba del brazo le apareció en el pecho como una ardor volcánico. --No sabes comportarte Ámbar, me estás avergonzando— ella parecía adormecida, apenas se mantenía en pie, lo cual parecía no importarle a su acompañante. ---Lo siento, es que .. no me siento bien. --Estas ebria, y diciendo estupideces, ve a lavarte la cara nos vamos en seguida. --Por favor no te enojes Con pasos lentos fue en busca del tocador de damas. Êthän la siguió por el pasillo que conducía al tocador escucho sus sollozos, era un pasillo oscuro con una lámpara que proveía la poca luz. Cuándo Êthän bajo el interruptor esa luz no existía más. Espero un par de minutos cuando ella salió su desequilibrio la hizo tropezar con la alfombra. Al verla salir se acercó con buenas intenciones, solo le ofrecería apoyo para llevarla a casa… cuidarla de la amenaza que parecía ser ese hombre, pedirle que fuera un vientre de alquiler. Era perfecta para engendrar un hijo suyo, no tenía nada que perder y odiaba los rodeos y alargar las cosas. --Con permiso – Êthän se quedó frente a ella pero las palabras se atoraron en su garganta cuando el brillo de una lágrima marcaba su mejilla. La joven dio un paso y estuvo a punto de caer, su reacción inmediata fue tomarla y llevarla en un giro al pilar detrás de una cortina. Su belleza era asaltante de sentidos, no soportaba verla con la nariz roja, limpio con la yema de su dedo índice la lágrima, Ámbar agradeció el gesto inconsciente de lo impropio de la situación, no pudo superar el deseo y con el dedo húmedo acaricio sus labios –¡¿Que hace?!— antes de que ella se diese cuenta el estaba suspirando con profundidad contra sus labios probando la lágrima. Serian los tragos, pero Ámbar respondió con agradó al asalto permitiendo que no solo la besara, permitió unas caricias prohibidas por su muslo y una gentil presión de su ser, entre sus piernas, ella gimió hasta que ella desistió el se apartó, no era capaz de obligar a una mujer.. ~~~~~ Ahora estaba aquí, sentada en su casa sin saber que el ya había probado sus labios y elevado sus pasiones, ¿ella recordara aquel asalto? de reojo miraba con maliciosa alegría el pavor en su mirada. Debía alejarse de ella ya estaba en casa, no tenía nada que hacer más que darle seguridad no debía contagiarse de la fiebre venenosa que era el amor. El corazón de Ámbar se aceleró mientras que la respiración se paralizó, la caricia de la mano amplia sobre su carne era suave y a la vez posesiva. Mientras el miraba con deseo lo que dentro de ella se estaba creando. Ámbar admiraba sin circunspección el misterioso hombre que se encontraba a unos cuantos centímetros, el cabello n***o azabache desprendía un olor a recién aseado, como si hubiera estado bajo la brisa fresca de una tarde de lluvia ligera, el color aliviado de sus ojos verdes vibraban inquietos sobre su vientre y lo labios rosados abrían paso a un suspiro alegre, su tez era blanca y proveía de una piel suave, su mentón se apretó acentuando una muy varonil facción. Podía leer sus pensamientos era más que un hijo para D’angelo, era un lazo tan indestructible el que sentía y transferible a ella misma, Ámbar se desconecto de si misma y deseaba estar donde estaba y amaba esa cálida caricia, deseaba recargarse en su hombro para dejarse proteger, dentro de ella nacía esa sensación de estar en su lugar como quien a llegado a casa después de andar bajo una tormenta o un lugar oscuro frío y en soledad. --No sé de qué hablas—Ámbar se puso de pie alejando bruscamente la mano no le gusto sentirse segura -- este bebé es mío y de mi esposo el cual murió en un accidente --Si hace siete meses ¿Cuántos meses tienes de embarazo? – en cuánto sentía que el hombre se acercaba a ella, buscaba alejarse tan pronto y distante fuera posible. --¿Usted fue quien…?—estaba frente a alguien tan bello con una mirada tan clara como un arrollo de agua cristalina que parecía ser increíble que fuera un abusador, pero lo era. –¿Quien abuso de mí? --No me gusta que veas las cosas así, suena terrible, --Êthän se puso a pensar mirando un punto x en el piso – me pareciste más con la mujer apropiada, eres digna de gestar en tu vientre un hijo mío. ¿Que la hacía especial?, ¿Por qué era diferente de cualquier otra mujer?, ¿Como fue que la escogió a ella? ¿Donde la escogió? La idea de ser digna era alargador y atemorizante. Estar ahí le llenaba de miedos, estaba segura que él ángel que estaba frente a ella carecía de razón. --¿Sabes que puedo demandarte?— el pensamiento de ponerse a pelear por un hijo era la siguiente opción debía amedrentar a su agresor, sin desviar su vista firme de los ojos del señor D’angelo recordó todo su entorno y dónde estaba. En una guerra será fácilmente derrotada, cualquier pieza de decoración en esa pequeña habitación valía tres veces mas que su casa, su apellido no parecía común jamás lo había escuchado seguramente un hombre muy importante de negocios y con tantos contactos. Cualquier le creería al señor D’angelo más que a ella que solo le quedaba el apellido. --Si, pero no lo harás. La tranquilidad con la que respondió reafirmaba su pensamiento el sabía que podía ganar con un chasquido de dedos. --¿Como estás tan seguro? La puerta se corrió sin que nadie llamará, una dama bien vestida ya de edad adulta entro con paso seguro y ágil. Era grande pero aún era hermosa, su cabello canoso le daban personalidad. --Hijo hola, --enseguida miro a la mujer de ojos ámbar – ¡Oh Cielo! ¿ella es?—corazón de madre se hizo pequeño, miro a Ámbar caminando hasta ella los ojos tiernos color marrón se llenaron de lágrimas. --Madre me alegra que llegarás puedes llevar a su habitación a nuestra nueva huésped, su nombre es Ámbar Grassi -- sus ojos se abrieron brincando de la mujer a Êthän --Ella acepto quedarse aquí para que yo esté al tanto de mi bebé --Por supuesto, querida … --¿Que? No de ninguna manera yo no pienso quedarme aquí -- repelo de inmediato evitando que la tocaran -- nunca dije que lo haría tu jamás lo propusiste. --Ámbar creí que ibas a cooperar -- no parecía una duda, era más una seguridad el la tenia en sus manos. --Te va encantar tu habitación querida, es muy acogedora.. --Es que no hay modo de que este bebé sea tuyo –exclamo nuevamente, no se lo dejaría fácil no se rendiría, debía salir de ahí de inmediato como había podido caer ahí, todo su mundo su futuro estaba desapareciendo. --¿Por que?-- pregunto con una cara de incredulidad, parecía estar perdiendo la paciencia. --¡¡Por que está dentro de mi!!—exclamó Ámbar con seguridad de que eso le bastaba para ser dueña de la vida en su vientre. --¡¡Yo lo puse ahí!!—el grito arrebatado le erizo la piel, su paciencia tenía un límite y uno muy corto tenia sobre si los ojos verdes obligándola a someterse a sus órdenes,-- Cumple tu palabra mujer te quedarás a dormir aquí hasta que des a luz a mi hijo después esas puertas se abrirán para ti y podrás ir a dónde te plazca, te remunerare por tus servicios si eso te preocupa. --Ahora resulta que soy tu prisionera, una empleada o solo una máquina para engendrar un hijo …-- no dejaba de discutir --Eres una invitada, pero si deseas sentirte así, bien.– Êthän se tocó las cienes presentaba un fuerte dolor de cabeza y no tenía modo de continuar una discusión con Ámbar. – madre Ámbar necesita descansar, tu eres la encargada del bienestar de mi hijo. --Claro que si Êthän, por aquí por favor. La mujer tomándola del brazo la hizo forzadamente salir de la pequeña sala de estar en que se encontraban --Usted no puede estar de acuerdo con esto, este bebé es mío, es mío… --Querida, eres una chica hermosa dulce, joven y espero yo que seas inteligente, empieza a hacerte a la idea que en cuanto nazca el bebé nosotros desaparecemos de tu vida y tu de la nuestra- dijo pareciendo no importarle nada, como si en esa familia el sentimentalismo fuera un absurdo instrumento inútil. Solo el sentimiento de otro era inservible el hombre el tal Êthän desprendió de su ser un amor inmenso por la creatura en su vientre. Subiendo las escaleras tomaron el lado de la izquierda, la estructura estaba dividida en cuatro, cada cuadro tenía tres puertas con varios metros de separación. --Escúcheme, es que no entiende yo quiero a este bebé, yo lo deseo a mi lado. Lo necesito a mi lado para tener un motivo para vivir. --Ámbar has visto a mi hijo, el no dormía, no comía y no podía concentrase en sus negocios por qué su hijo su única razón de vivir no estaba seguro, ahora que lo está, esta casa respirara paz. – esto parecía una broma, seguro era un sueño y estaba a punto de despertar --Y yo, ¡como respiro en paz! ahora soy un rehén de este sujeto para ser usada como una vaca, ¡no es justo, no es justo lo que hicieron conmigo! – era difícil para la mujer también tener paciencia, pero entendía el sentimiento que nacía de Ámbar, ella debía ser más entendida con la joven . --No eres rehén el está siendo hospitalario contigo, tampoco eres una vaca, mi hijo te escogió -- la puerta al final del pasillo la abrió para hacerla entrar de frente estaba una cama y a un lado una puerta redonda y amplia de vitrales --¿Por que? --Por que eres hermosa y perfecta – eso sonó demasiado enfermo y aterrador --Creo que están locos bajaré a decirle que no acepto su ofrecimiento y él me dejara ir – la mujer que obedecía las órdenes de D’angelo la detuvo --Te avisaré cuando esté lista la cena descansa – no tenía la intención de seguir discutiendo entre menos le dirá pie más rápido se haría a la idea. --No quiero verle la cara, a menos que me diga que puedo irme. --Eso no va pasar, necesitas tu espacio debes entender que tomamos prestado tu vientre, no fue quizás lo más legal, ni correcto o considerado, pero te aseguro que no somos persona locas como creo que estás pensando tampoco somos malos, solo era algo que debíamos hacer – eso género tantas dudas –pediré te suban la cena --No tengo hambre siento un espantoso nudo en la boca del estómago. –la misma mirada que Êthän había reflejado todos estos los días, la incertidumbre de perder un hijo estaba ahora en la joven, Ámbar estaba impregnada de amor por aquel pequeño en su vientre, lo cual era aceptable. Lastima era lo que la mujer adulta sentía por la joven, una mujer no puede aceptar de buenas a primeras que va ser madre y al siguiente día decirle que se lo quitaran. Podía ser empática pero solo un poco, debía controlar sus sentimientos. --Descansa. Si necesitas algo llámame, soy Chiara, mañana el desayuno se sirve a las 7:45 se puntual mi hijo detesta tener que esperar. --No voy a bajar, buenas noches. –Ámbar sintió cuando se quedó sola busco una salida pronto la puerta hacia el balcón estaba abierta pero abajo un jardín con pasillos y pequeños espacio de flores, era de noche y no veían bien pero parecían estar muy deterioradas, habían varios guardias. Se escuchaba el rugir de las olas del mar muy cerca. Este no era solo un balcón era un pasillo había tres puertas más, posiblemente de tres habitaciones. --Piero, ¿dónde estás? te necesito -sollozo temerosa deseaba que su príncipe la viniera a recatar. ¿Pero como puede un muerto hacer eso? Entro nuevamente en la alcoba, hacia algo de frío afuera, el techo abovedado gallonado con paisajes y escenas que parecían contar una historia fue lo que más le llamo la atención. Los colores eran vivos y alegres, las paredes eran lisas decoradas solo por arcos grecados con lluvia de estrellas. El piso lleno de flores blancas en su azulejo, a veces precian sobresalir del piso. La cama era muy amplia jamás había visto algo tan grande para descansar, y tenía un pequeño arco de madera a un par de metros de altura que sostenía una cortina verde esperanza con guías bordadas en color amarillo. Era hermoso, una prisión muy hermosa la cual no estaba dispuesta a soportar por mucho tiempo. Estaba agotada no tenía con que dormir y la ropa que traía era muy incómoda. Se metió bajo las telas tejidas en la cama y se quitó la ropa, se quedó observando los dibujos en el techo, los que lograba ver, era como un cuento de amor. Imaginando y dándole interpretación a cada escena se quedó dormida, como si alguien hubiese venido a contarle ese cuento
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