Apenas pudo llegar a la junta que el mismo había organizado, desde afuera podía notar a través de las divisiones de cristal que la junta directiva y socios ya estaban esperándolo. --Buenos días disculpen la tardanza –corrección todos los que debían estar, estaban. --Ojala no hayas tenido algún problema Êthän tu tardanza no es parte de tu personalidad – un hombre atractivo de unos treinta socio de cabello castaño y ojos cafés oscuro sonreía con maldad. Giacomo Berlusconi era un hombre ambicioso y sumamente quisquilloso --Nada grave Giacomo, o que ustedes honorables miembros de esta junta deben tener en conocimiento, estamos aquí para hablar de negocios y ustedes están más interesados en saber cómo está su dinero centavo a centavo ¿no es así?- la pregunta era repuesta directa a Giacomo

