*** Observando la cuna, Ámbar sintió por un momento que no tenía derecho a apartar a Êthän de su lado. La caricia el día que fue traída a esta casa fue dirigida al pequeño, aquella mirada no era fácil de olvidar. Y el día de ayer fue diferente, no podía negarse que estaba sintiendo cosa fuertes por D’angelo, la rosa blanca estaba en un florero era hermosa. --Síndrome de Estocolmo lo que me faltaba – se dijo en voz alta. Sus ojos vibraban, a punto del llanto sintió amor y compasión. Y se sintió atada sabiendo que eso no era propio de ella. El bebé sabía que estaba con su padre, no podía separarlo pero no podía permitir que la alejaran a ella. No podía perder lo que la suerte le había otorgado _El si te separaran de él, no tendrá piedad_ el pensamiento malicioso la atormentó. Se alejo

