*** “ ¡Te metiste con la mujer equivocada! “ El sueño no llegaba a Êthän, giraba en su cama abrazándose a un almohada sin dejaba de pensar en esa mirada de fiera despierta, disfrutar de la fuerza que tenía, amaba esa esencia. Pensó cuando ella lo miro como si pudiera asesinarlo pensó que era solo una mujer dulce tierna y sumisa. Era una curiosa mezcla de fuerza y fragilidad única en el mundo. No, no era como Gianna, su esposa jamás se atrevía a retar una orden o una sugerencia, todo hacia según sus deseos y a veces Êthän ordenaba según los deseos de Gianna, su mujer le producía compasión. Pero nunca una pasión desmedida por oírla gemir por desvelar su piel y besar su alma. Sonrió, al recordar a Ámbar en esa escalera mirándola hacia arriba, sentía con claridad que el había hecho eso, ha

