La cama era cómoda observo el techo decorado con escenas, tenía mucha curiosidad en cada gajo lleno de color y un escenario distinto, podia verse siempre el rostro de una chica con una sonrisa perfecta en cada fragmento un hombre pero el siempre estaba de espaldas, observándola a ella. Era un historia, una de amor si fuera fácil poder hacer lo mismo con lo que sucedió entre Piero y ella sería fantástico. A D’angelo debió costarle una fortuna ese techo. --Señora está descansando, disculpe vuelvo después – la puerta se abrió era la mucama que traía ropa limpia toallas y jabón. --No, espera dime algo, quien es ella?—señaló el techo Lea observo un momento como decirlo sin meterse en algún terreno inapropiado. Tenían la orden de no contarle nada, no hablarle más que lo que fuera necesario.

