La frase se me clavó en la garganta. Lara soltó un suspiro tembloroso. Josh se quedó tieso, como si no quisiera moverse para no romper ese instante. Reducir la sedación significaba que su cuerpo estaba listo para intentar despertar. O para demostrar que no podía. No dije nada. Solo asentí como un robot, con las manos metidas en los bolsillos porque si no, me iban a temblar. Quería ser positivo, pero tenía miedo. Los enfermeros empezaron a ajustar las bombas de infusión. Yo me quedé pegado al vidrio de la UCI, sintiendo el corazón reventar en el pecho al ritmo del monitor. Cada minuto se volvió eterno. La piel de Ale seguía tan pálida que parecía hecha de cera. Sus labios partidos, un mechón de cabello vendado a un lado, ese montón de cables cruzando su pecho. Esa imagen me persegu
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