Hoy es lunes, uno de los días que odio porque debo trabajar a primera hora y ser responsable para que mis padres estén felices y orgullosos de mí.
TRR!! TRR!!…
TRR!! TRR!!…
-Por qué ¡¡¡ASH!!!- me levanto de mi cama con ganas de matar al primero que se cruce en frente, voy directo al baño a lavarme la cara para quitarme un poco el sueño que tengo después de que todo el fin de semana me desvele en fiestas.
Salgo y escucho que alguien pide permiso para entrar, lo concedo y hace una reverencia ante mí, -Buenos días señorita Daniela, el desayuno está servido. Le prepare una malteada de vainilla, como a usted le gusta-
-Muchas gracias Sara, podrías por favor tenerme el desayuno listo para llevármelo al trabajo-
-Sí señorita, ¿desea algo más? -
-Por el momento no, puedes retirarte-
-Con permiso-
Apenas Sara se va empiezo a buscar que ponerme. No es que no tenga ropa, sino que no me gusta llamar tanto la atención con los vestidos que me compró mi padre, cuando trabajo me gusta concentrarme y no lo puedo hacer cuando la gente me mira o murmura lo bien que me veo, (si, lo sé, soy hermosa jaja).
Bajo hasta la planta baja, busco las llaves de mi carro (no es por presumir, pero tengo uno de los tres carros más pedidos en España)
Veo a Sara salir de la cocina con una pequeña bebida con tapa roja -señorita Daniela, tenga, aquí está su malteada, como me la pidió-
Tomó la bebida con una sonrisa en mi rostro -muchas gracias Sara, por cierto ¿Dónde está Mongo?
Una pequeña sonrisa se asoma por los labios de Sara - su hermano salió cuando fui a su habitación a avisarle que el desayuno estaba listo-
-Muy bien, si llega a venir dígale que no se olvide de mi obsequio para mañana- río por lo que dije ya que a mi hermano no le gusta que le recuerden que hacer por más mínima cosa que sea, en este caso no es algo simple porque se trata de mi cumpleaños.
-Listo señorita, yo sé lo comunico-
-Hasta luego, ah sí, por cierto, apenas regrese del trabajo te doy tu paga del me -
-Muchas gracias, que le vaya bien- Sara se despide de mí con una enorme sonrisa en su rostro ya que yo soy la única que le ha pagado puntual y tratado bien después de que mis padres la echaron por que ella les pidió un pequeño préstamo para las terapias de su hijo.
Llego a mi lugar de trabajo y lo primero que hago es estacionar el carro, al bajarme me doy cuenta de que hay sangre en el piso, trato de seguir los restos y me encuentro con un chico golpeado, ¡¡O POR DIOS!! ¡ESTA MUY MAL!
-Oye, ¿estas bien? - pregunto, pero al no tener respuesta alguna me doy cuenta de que el chico está inconsciente. Rápidamente llamó al guardia de seguridad para que me ayude a subirlo a mi carro y llevarlo al hospital.
En el camino trato de despertarlo tocando su rostro y brazos varias veces, pero no reacciona -oye, ¡DESPIERTA! - llegue a tal punto de desesperación infinita, la sangre no dejaba de salir de un lado de su abdomen.
Una vez que llegó al hospital llamó a alguien para que lo atienda, por suerte un enfermero me ayuda y junto con un doctor lo llevan en una camilla hasta una sala la cual no me permiten el paso.
Dos horas después escucho que llaman a los familiares de un chico con una herida de cuchillo, al escuchar lo que dijo rápidamente recordé la herida del chico que traje -sí, soy yo- me levanto del asiento y caminó hacia donde está el doctor -él ¿está bien? -
-Disculpe mi atrevimiento, pero… ¿usted para el paciente que es? -
Al no saber qué responderle me quedo en silencio, pero luego una idea loca se me cruza - ¡soy su hermana! - digo sin pensarlo -dígame, ¿Cómo está mi hermano, doctor? -
-Discúlpeme usted, su hermano está bien, tuvo una pequeña hemorragia, pero la pudimos controlar, necesito que llene este formulario con sus datos y los de su hermano, por favor- el doctor saca un pequeño tablero con unas hojas para llenar -en unos minutos vendré por el formulario y después de eso usted puede ir a ver a su hermano que se encuentra en el piso tres, puerta catorce- sin decir más, se fue dejándome con el tablero en mis manos.
¡¡¡Y ahora qué demonios hago!!!, no sé ni su nombre, pero le dije al doctor que él es mi hermano, !!!QUE HAGOOO!!! (maldigo internamente) llenare esto con información falsa, se lo entregaré al doctor, iré a ver al chico, le explicaré todo, hasta de porque lo hice y luego me voy, si, eso haré.
Una vez terminado todo y entregado al doctor, fui a la habitación que me dijeron y al entrar me encuentro con un chico con moretones, vendas y un gran parche de un lado de, abdomen.
- ¿Hola? - preguntó pasa saber si está consciente.
- ¿Quién eres tú? - me pregunta sin abrir los ojos -y ¿Qué hago aquí? -
-En primer lugar, debes agradecerme por haberte traído acá antes de que te murieras agonizando y segundo, ¿Qué acaso no te das cuenta de que estás en un hospital o te haces? - digo algo indignada ante la falta de educación por parte de él, cruzándome de brazos.
-Ok… lo siento, me podrías explicar bien lo que paso y por qué decidiste ayudarme sin ¿conocerme? -
-Fácil, te vi en el piso cerca del estacionamiento, me disté pena y pedí ayuda para traerte aquí-
- ¿Pena? - bufa.
-Si, te vi mal-
-mmm… entiendo, bueno muchas gracias por tu ayuda-
-De nada, por cierto, un doctor me dijo que llenara un formulario con tus datos, pero como no te conozco puse información falsa, espero no te moleste-
-No, gracias de nuevo, me llamo Adrien Agrestd-
Al escuchar ese nombre tan peculiar sonrió -mucho gusto, soy Daniela Chevez-.