CAP.4 (La llamada, el desayuno)

1533 Words
Son las dos de la mañana y escucho mi celular sonar, ¡QUIEN CARAJOS LLAMA A ESTA HORA!, estoy durmiendo y no contestare, ¿Cómo se atreven a interrumpir mi sueño? ¡Qué fastidio! Creo que el de la otra línea se dio cuenta de la hora y de mi enojo porque dejó de sonar mi celular, y ¡mucho mejor para mí!, pasan cinco minutos y estaba por conciliar el sueño cuando vuelve a sonar -¡¡¡Estoy empezando a odiar el bendito celular!!!- no escucho que deje de sonar, rendida optó por contestarle a quien sea que esté llamando -¡diablos!- abro los ojos despacio, llevo mi mano derecha hasta el velador que tengo a un lado de mi cama, noto un número sin registrar, capaz y es un baboso que me contacta para divertirte. -hola, ¿Qué quieres? - mi voz sale casi en un grito - ¿quién demonios eres tú para llamarme a esta hora? Acaso no sabes lo que es “¿falta de respeto”? Mira, si me llamas solo para divertirte conmigo pues estás muy equivocado, ¡yo no soy una cualquiera! - - ¡wow! Relájate, soy Adrien Agrestd- ¿Qué? ¡miércoles! se me cae la cara de vergüenza, capas y le di una mala impresión al decirle esas cosas, apenada y algo avergonzada le respondo -ah, eres tú jeje- me acuerdo de la hora - ¿qué demonios haces llamándome a estas horas de la madrugada? ¡Acaso estás demente! - mi voz sigue siendo amargada pero menos que antes. -lo siento, lo hice sin pensar- y vaya que no pensaste -estaba aburrido y quería desearte feliz cumpleaños- ¿Quién en su santa vida le desea feliz cumpleaños a alguien en plena madrugada cuando te encuentras dormida? - ¿y no podías esperar unas cuantas horas más para decírmelo? - -no, jaja- -te estoy empezando a odiar- - ¿solo por desearte feliz cumpleaños? No creo- voz sarcástica, algo que me irrita. -dime tu, ¿Quién en su santo juicio llama a las dos de la mañana a alguien para desearle feliz cumpleaños? - - ¡yo! - Ese tono sarcástico me está empezando a fastidiar -ya bueno, ¿terminaste?, te recuerdo que soy “Daniela Chevez” una chica la cual es una celebridad en toda la ciudad, aparte es mi cumpleaños y tengo derecho a dormir hasta tarde- - ¿y? - - ¿y? ¿Y qué? ¿acaso no entendiste o te haces? - -no sé, dímelo tú sabelotodo- -Gracias, tendré que colgar- -no, espera cumpleañera- - ¿Qué quieres? tengo mucho sueño-   -para disculparme por llamar a esta hora, ¿acepta usted su majestad desayunar conmigo dentro de unas horas? - - ¿me llamaste solo para invitarme a desayunar? - -no y si- - tu método no funciono, pero de acuerdo- pienso -acepto solo si hay waffles y una malteada de vainilla- - ¡anotado!, te veo en el “Coffe Pink” que queda cerca de tu trabajo, ¿te parece? - -bien, ahí estaré- -hasta luego entonces, perdón, que descanse su majestad- -jaja igualmente- cuelgo y trato de nuevamente conciliar el sueño, cosa que hago en menos de diez minutos. ADRIEN La llamada salió mejor de lo que esperaba, esa idea de invitarla a desayunar fue un ¡éxito!, ella es interesante, me llama la atención un poco, pero no la veo con ojos de hombre o eso es lo que creo, si es así pues es algo que no me pasa normalmente, no digo que no sea sexy, es más, tienes un gran cuerpo, lindas piernas, su busto y su trasero están en perfecto tamaño y tiene unas curvas que a cualquier hombre le llamaría la atención y desearía tenerla, pero yo no, es algo raro (no soy gay para aclarar). Impaciente, espero que el tiempo pase lo más rápido para poder verla, hasta entonces me dedicaré a dormir un poco porque no lo he hecho desde ayer por el trabajo pesado que tuve. > Son las nueve y media de la mañana, escogí una mesa que está un poco más alejada de la entrada, ella me dijo que era una “celebridad”, no sé porque, pero eso no me importa en lo más mínimo. Escuchó que la campanilla de la puerta suena anunciando la entrada de una persona, sigo con mi mirada el sonido y la veo como entra en cámara lenta, tan radiante como siempre, viste casual, con unas gafas café y una gorra negra (las pocas veces que la he visto, nunca a usado algo elegante o de alguna marca cara que sería algo normal de una celebridad, pero creo que ella es más sencilla y me imagino que no le gusta llamar la atención), veo que ella me busca con la mirada y en ese momento me levanto de la silla y alzo mi mano para llamarla, apenas ella me ve camina hacia donde estoy, -buenos días Adrien- -hola chica de identidad falsa, buenos días- le regaló la misma sonrisa, pero con algo de picardía, el apodo que le he puesto es algo gracioso. -acaso, ¿te gusta llamarme a sí? - ríe mientras tomamos asiento en las cómodas sillas que ofrece el lugar. -es un lindo apodo- me encojo de hombro. -jaja, lindo para ti, raro para los que escuchan-   -depende si es que alguien escuche- rio coquetamente mientras le guiño un ojo tratando de verme sexy y creo que lo logre porque veo que las mejillas de ella se tornaron un poco rojas mientras que acomodaba sus gafas en la mesa. En eso llega el mesero y nos entrega la carta, yo leo detenidamente cada opción mientras que ella pega una media ojeada y la devuelve - ¿tan rápido? - pregunto desconcertado. -sí, recuerda que acepte venir solo si había una malteada de vainilla y ricos waffles- sonríe de lado. -sí, es verdad, bueno entonces que no se diga más- dejó la carta en la mesa y miró al mesero, -que sean dos malteadas de vainillas y dos porciones de waffles por favor- me percato que mi orden no ha sido tomada, el dichoso mesero está que se le salen las babas mirando fijamente a mi invitada y eso me hace sentir algo que no sé específicamente de que se trate, -¡dije, por favor!- alzó un poco la voz y el chico deja de mirarla y se disculpa para luego tomar nota y traernos los pedidos, -¿que acaso nadie conoce lo que es “disimular” o la “discreción”?- dije haciendo comillas con mis dedos. -tranquilo, él no hizo nada malo, solo se dio cuenta de lo hermosa que soy- mueve su cabello tratando de parecer una diva frente a las cámaras, algo que me parece muy gracioso. -sí, claro, eres como “Michí Kookie”- río. -no tanto, ella es más hermosa, ¿la has visto de cerca? - -solo en la televisión- -entonces, estás de suerte- - ¿a si?, y ¿Por qué crees eso? - -porque ella asistirá a mi fiesta- -no bromees… ¿ENSERIO? - -efectivamente, hay la podrás conocer- - ¿ósea me estás diciendo que una gran modelo y diseñadora de moda va a ir a tu fiesta de cumpleaños y que solo la salude? Estás loca, yo hasta le pido su número personal jaja- ambos reímos. -y bueno, cuéntame- - ¿contar qué? - el mesero se acerca con nuestros pedidos y con una pequeña hoja, se la entrega a Daniela y ella asiente y sonríe para que esté se vaya - ¿lo llamarás? - digo tratando de saber si ese se saldrá con la suya. - ¡no! Jaja- -eres muy mala, pero respeto tu decisión- eso fue muy sarcástico, -bueno, sigamos- -sí, ¿Qué pasa? - -no es que sea entrometido, tampoco soy algún mafioso o secuestrador en busca de una chica bonita o algún patán atrás de las faldas de alguna chica-   -eso aún no lo sé- me lo dice tomando un poco de su malteada mientras que no deja de mirarme. -sí, lo sé, pero no tengo ninguna intención mala- -eso es un poco evidente- -si… quisiera que nos conozcamos un poco más, ya sabes… para hacernos amigos- digo sin siquiera pensarlo. -me parece muy bien, pero hay algunas cosas que no te puedo contar y eso implica información personal ya que aún eres un desconocido- -bien, entonces que el tiempo lo decida- ambos alzamos nuestras malteadas y los chocamos mientras que le vuelvo a guiñar un ojo. -jaja si- ambos comimos, me contó que su color favorito es el verde, que no le gusta llamar la atención, cosas sencillas de las cuales puedo saber. Después de terminar todo y pagar la cuenta (obviamente la pague yo, soy un caballero y aparte el que la invitó fui yo), nos dirigimos hacia nuestros departamentos, no sin antes despedirnos. -fue un gusto charlar un rato contigo Daniela- -el gusto fue mío Adrien, nos vemos más tarde- -hasta luego- ambos caminamos en direcciones opuestas hasta no vernos el uno al otro.  
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