Son las tres de la tarde, me apresuro en llamar y preguntarle a Mónica si hay algo nuevo de suma importancia como para ir a la oficina -por el momento todo está bien señorita Daniela, ningún inconveniente, todo está en orden- le recuerdo que la fiesta será dentro de unas horas y no puede faltar -si señorita, término de archivar unos documentos y me dirijo a mi departamento a alistarme- terminó de darle algunas indicaciones y cuelgo para ir a chequear que todo esté bien en el lugar del festejo.
Voy llegando, estaciono mi carro y tomó el elevador presionando el botón número “20”, llego y me brillan los ojos al ver un ramo de rosas azules en el centro de la mesa principal, -disculpe señorita, eso le envío su hermano el joven Edward, dijo que pase un feliz cumpleaños y que apenas se desocupe la llamara-, asiento emocionada con una enorme sonrisa en mi rostro, me acerco a la mesa donde se encuentro el ramo, me doy cuenta de una pequeña nota “Te amo MONGA!” no puedo evitar sonreír.
A tan solo media hora de que lleguen los invitados me dirijo a uno de los espejos del lugar para retocarme un poco, he salido sin maquillar de mi departamento.
Miró y chequeo por última vez que todo esté bien, mande hacer una decoración con globos color dorados formando el número “18” - ¡Quedo increíble! - en ese momento llega una amiga mía “no tan cercana” llamada Ammy (para aclarar, tengo amigos y amigas, pero ninguno sabe más haya de mi vida pública), me acerco a ella y la saludó educadamente, -buenas tardes Ammy, gusto en verte- mi linda sonrisa hace ver mis blancos y fuertes dientes.
-Buenas tardes cumpleañera, ¡ten! - ella me entrega una bolsa la cual contiene productos de belleza de muy buena calidad, - ¡no inventes! Daniela te pasaste, todo está bellísimo ¡la decoración está que arde! - la sonrisa que ella demuestra es contagiosa y satisfactoria.
-si verdad, todo gracias a una decoradora que me recomendaron, gracias por el obsequio Ammy, todo está bellísimo-
-de nada amiga, tienes que pasarme los datos de la decoradora, es muy buena en lo que hace-
-sí, bueno toma asiento que en un momento te atienden- ella se va para escoger un lugar donde pasará el rato y yo me voy a recibir a las personas que vayan llegando; llegan personas conocidas y unas las cuales sólo conoce papá, saludo a todos educadamente y veo a un señor de estándares altos entrar, a simple vista da miedo. Me acerco y lo saludo -buenas tardes padre- trato de dar una sonrisa, pero creo que no lo logró, mi relación con él no es la mejor que digamos
-vine a hablar con unos socios importantes, después me voy- odio esa autoridad que maneja ante mí, y más cuando hace gestos de desagrado.
-bueno, espero que el tiempo que estés aquí te diviertas- me cruzo de brazos y torciéndolo con la mirada fría que le brinde me acomodo quedando semi de lado.
-no me puedo divertir en un lugar como este, es tan… tan sencillo-
-como quieras, yo me retiro- salgo de hay más que molesta, osea me esforcé tanto en conseguir a personal para que me arreglaran todo el lugar. Es mi padre y no lo parece.
Salgo del edificio a tomar un poco de aire fresco, cierro mis ojos y tomó varias respiraciones, al tranquilizarme mi vista se fija en alguien que viste con pantalón n***o, camisa de botones blancas la cual los primeros dos le sobran, zapatos blancos con filos negros y una chaqueta de cuero negra, se ve tan diferente vestido así, -hola Adrien- mi felicidad al verlo se puede notar con facilidad por la sonrisa que tengo de oreja a oreja, apenas lo conozco pero sin duda alguna el llego para ponerme de cabeza. Me acerco a él sin dejar de sonreír.
-hola Dani- al escuchar el sobrenombre que me puso me quedé embobada porque sonó lindo.
-con que “Dani” eh- hago comillas con mis pequeños dedos.
-sí, ¿por qué? ¿No te gusta? Si quieres lo cambio a chica de identidad falsa otra vez-
-no, hay nomás, ese está lindo- ambos reímos porque el apodo anterior era muy gracioso.
-creí que te encontraría adentro-
-salí a tomar aire-
-entiendo, acaso… ¿me estarías esperando? - dice con un tono algo coqueto.
-creo que tienes un ego demasiado alto-
-sí, bueno, que te puedo decir… soy encantador y sexy-
-bobo, mejor entremos-
-vamos-
Ambos subimos hasta la suite reservada, al llegar él se queda con la boca abierta formando una “o” -lo sé, el lugar está increíble-
- ¡te pasaste! -
-jaja un poco, me costó algo, pero valió la pena porque quedó mejor de lo que esperaba- el lugar es grande, había una mesa principal donde estaba un gran pastel color blanco con pétalos verdes de tres pisos, algunas mesas a los alrededores, sillas por los filos del lugar, globos blancos y dorados pegados en las paredes, serpentinas colgando del techo, la decoración personalizada que mande hacer, variedad de bocaditos, meseros sirviendo bebidas, un bufete, etc.
-sí, por si acaso hay… ¿alcohol? - veo que lo dice algo avergonzado y decido seguirle el rollo.
-claro que hay alcohol, después de todo soy legal desde hace unas horas- le palpo el hombro en son de entendimiento.
-entonces que no se digas más, hay que ¡divertirnos! -
- ¡que empiece la fiesta! - tomó una bebida de un mesero, bebo un poco y le agarro la mano a Adrien para que salgamos a la pista a bailar un poco para entrar en calor. wakala, la bebida sabia muy mal.
Todo iba bien, la buena música, personas bailando obscena y sanamente, todo perfecto hasta que siento que me mareo de tanto alcohol que ingerí, siento que mis venas no contienen sangre sino bebida alcohólica, estoy en la perdición total - ¡woooooooooooo! - grito como loca salida de un manicomio alzando mi vaso casi vacío, -denme otro, ¡ahora! - ordenó con una voz chistosa apuntándole con mi dedo a Adrien.
- ¿a mí que me vez? Yo no sirvo los tragos, aparte ya bebiste mucho, se ve que es tu primera vez porque no te sabes medir-
-Tú cállate! ¡¡No me grites!! -
-no te grite- rueda los ojos.
-si lo hiciste, ¿no ves que me lastimas? - digo haciendo una expresión triste, -descarado jaja- todo lo que digo me parece chistoso en estos momentos, me siento en las nubes, estoy volada.
- ¿descarado? ¿Yo? -
- ¡si tú! ¿Quién más? ¿Ves a algún descarado aquí que no seas tú? -
-bueno, descarado y todo no te voy a dejar beber más- me arrebata mi vaso y me sujeta de los hombros.
- ¡porqueeee, no lo hagas! - mis llantos falsos hacen que me vea como cuando le quitas un chupete a un bebé.
-ya es suficiente, tienes mucho alcohol en tu sistema-
-eres malo, ¿lo sabías? - digo rendida - ¡malo! ¡malo! - pido que haga silencio poniendo uno de mis dedos en mi boca, -shhhh, no hagas ruidooooooo- él me mira con cara de "¿a esta que mosca le pico?"
- ¿Qué pasa? Porque de un momento…- no lo dejó terminar de hablar y empiezo a llorar, esta vez es de verdad, no puedo evitar no hacerlo, me falta algo.
- ¿qué te pasa Daniela? - veo que se asusta - ¿por qué lloras? -
- ¡él no está! - me tiro al piso y los brazos de Adrien me consuelan - ¡no vino! -
- ¿quién? ¿No vino Dani? - pregunta mientras me sostiene.
-Edward, ¡el no vino! - mi llanto empieza a incrementar y él, mientras que me dice que me calme me levanta y se dirige a traerme un vaso con agua.
-ten, esto te ayudará- me entrega la bebida sin alcohol, pero solo me calmo por un momento y poco a poco me voy quedando dormida cayendo otra vez en los brazos de él.
ADRIEN
No puedo evitar pensar en lo que dijo Daniela, ¿Edward? ¿Quién es Edward?, acaso será ¿su novio?
Tiene su vida privada la cual no sé nada, pero, ¿Quién será él como para hacerla llorar?
Noto que ella abre sus ojos fijando la mirada en el techo, por un momento pensé que aún seguía mareada, pero la veo sentarse en la cama frotándose los ojos y dándose cuenta de mi presencia - ¿Qué hago aquí?, no recuerdo haber venido- dice y un bostezo sale de su boca, la veo estirarse y acomodarse.
-después de que te quedaras dormida te cargue y te traje a una habitación que alquile en el mismo hotel, no te preocupes, no hice nada malo ni me propase contigo- me acerco acomodándome a un lado de la cama - ¿quieres café? -
-si por favor- una cálida sonrisa de niña mimada me hace reír.
- ¡enseguida! - me dirijo hacia la pequeña cocina y tomó un vaso para luego verter un poco de café tibio que acabe de hacer (si señores, en cada habitación hay una mini cocina, este hotel es reconocido por brindar un buen servicio y por eso es costoso) -ten, café exclusivo hecho por mis propias manos-
-Gracias- lo toma y bebe un poco -está rico-
-como yo- le guiño un ojo.
-no tan rico- ambos reímos a carcajadas y yo con mi sonrisa pícara.
-ten- me acercó al velador que está al lado de la cama y tomó su celular -tu celular, se apagó, pero como traje mi cargador lo conecte un rato, era compatible- señalo el celular que tiene en sus manos aún apagado.
Lo prende y empiezan a llegar mensajes y llamadas perdidas - ¿tanto me extrañaste? - lo dice en voz baja mientras mira el celular - ¿te importa si hago una llamada? - me dice mientras lo señala.
-no, adelante- me alejo de ella para que tenga un poco de privacidad y me acomodo en el pequeño sillón que tiene la habitación, veo que marca un número y al primer timbrazo le contestan.
-hola- dice mientras juega con sus dedos.
-(…)-
-si perdón, me pase un poco de alcohol y me quede dormida- la veo asentir.
-(…)-
-sí, sé que es mi primera vez, pero solo fue un poco, no hay de qué preocuparse- sonríe y si duda alguna me encanta verla hacerlo.
-(…)-
-sí, yo también te amo- no sé porque, pero ese “te amo” que dijo me hace sentir desanimado y diría que algo cabizbajo.
-(…)-
-jaja sí, estuvo bien, todo bien decorado, mejor dicho, todo estaba perfecto o al menos casi perfecto, faltaste tú- veo que su sonrisa se desvanece lentamente, por lo que dijo creo que está hablando con él tal Edward, el chico por el que ella lloró hace unas horas.
-(…)-
-sí, lo sé, estás ocupado y te entiendo, pero de igual forma me pongo un poco triste- la veo bajar la cabeza y una lágrima resbala por su mejilla.
-(…)-
- ¿que? No, claro que no estoy llorando- se limpia la cara y vuelve a sonreír por algo que le pareció gracioso.
-(…)-
-jaja ¡bobo! Te extraño Mongo, no sabes cuanto- ¿Mongo? ¿Quién es ese? ¿Su novio al que le apodo así de cariño?
-(…)-
-sí, aparte nuestro padre llegó ayer a la fiesta y solo me dijo que venía para conversar con unos clientes y aparte que el lugar estaba “sencillo”, osea me costó organizar todo y no lo supo apreciar- ¿nuestro padre? ¿Acaso el de la otra línea será su hermano?, ahora entiendo, por eso la encontré afuera, el padre ella y creo que el de él también estuvo ayer y creo que no tienen una buena relación ambos, aparte todo estaba muy bien decorado, demasiado diría yo.
-(…)-
- ¿mamá? ¡Ja! Ella no se apareció, ni siquiera un texto, nada- creó que tampoco tiene una buena relación con su madre por la forma en que se expresó.
-(…)-
-ya no importa. Y dime, ¿Cuándo vienes? - trato de disimular que no escucho nada.
-(…)-
- ¡enserio! - la veo saltar de alegría y es algo que me parece tierno.
-(…)-
-te iré a recoger al aeropuerto cuando vengas- bueno, al parecer tendrá compañía y no estará sola.
-(…)-
-sí, hablamos luego, chao y cuídate mucho! - cuelga la llamada y se queda mirando el celular por unos segundos hasta que se levanta de la cama. -lo siento, me tengo que ir a mi departamento-
-bueno ve, nos vemos otro día- digo mientras me paró del sillón y veo que recoge sus zapatos y se los pone.
-hasta entonces- me regala una linda sonrisa y recuerdo que aún no le he dado mi regalo.
- ¡espera! - digo antes de que gire la manigueta de la puerta.
-sí, dime- sus ojos café claros se centran en mí.
-se me olvidaba darte mi obsequio- sacó una pequeña caja del bolsillo de mi chaqueta y se la entregó.
-no debiste molestarte- ella sonríe y al abrir la pequeña caja se queda fascinada - ¡no inventes! ¡Esta hermoso! - la veo hacer un gesto de agrado y alza la cadena fina de oro con un corazón en medio -muchas gracias-
-no hay de que- le regaló una gran sonrisa que hasta se me notan los dientes - ¿te ayudo? - le pregunto señalando la cadena.
-sí, por favor- me la entrega y la desabrocho, ella se recoge el cabello lacio y largo que le queda espectacular y me acerco quedando a pocos centímetros de sus labios, me quedo mirándola por unos segundos hasta que me acuerdo y la abrochó.
-Gracias- ella se ruboriza un poco y eso me hace poner algo nervioso.
-de nada- asiento con la cabeza mirándola fijamente.
-bueno, me tengo que ir- se acerca a mí y sus suaves y rosados labios chocan con mi mejilla dándome un fugaz y tierno beso, después de lo sucedido la veo casi correr a la puerta y se va, me quedo quieto por unos minutos como momia y sonrío tocándome la mejilla, -hasta luego- digo en voz baja, aún estoy en las nubes.
La sensación que tuve fue muy… ¿bonita?, algunas chicas me han besado, pero ella con solo un pequeño beso en la mejilla me hizo sentir en el paraíso el cual nunca quiero dejar, ella es una caja llena de sorpresas que aún no abro y quisiera hacerlo con el tiempo.
DANIELA
No sé porque, pero ese chico me agrada, ni siquiera lo conozco del todo, pero en definitiva es alguien especial, no hay que mentir; tiene unos ojos color café oscuros, una sonrisa encantadora, adorable y coqueta a la vez, un abdomen plano (no sé si tenga cuadritos porque no he tenido la oportunidad de verlo sin camiseta) buen trasero, brazos fuertes al igual que sus piernas, sus labios son carnosos y tienen un tono rosa, todo su cuerpo es perfecto pero… es la primera vez que no veo a algún chico con ojos de mujer, osea esta “bueno” por así decirlo jaja, pero solo que aún ese puntito de atracción no se activa y espero que llegue un día y lo haga. Sería raro no hacerlo.