Camino hacia el estacionamiento del hotel, busco las llaves de mi carro en mi bolso, las encuentro y lo enciendo para abrir la puerta y entrar, al subirme no puedo evitar pensar en eso… ¿por qué demonios le di un beso?, sé que no fue “EL BESO” que digamos pero ¡porque lo hice!, sé que está simpático y todo que hasta llama la atención como no tienen idea pero ¡DEMONIOS DANIELA, APENAS LO CONOCES!. Aparte no siento nada por el que no sea atracción física, solo fue un impulso, aparte también fue en agradecimiento, el me ayudó, todas las personas agradecen con un beso en la mejilla o se saludan así.
Voy camino a casa, busco música en la radio pero ninguna me gusta, termino poniendo música desde mi cel. por vía Bluetooth, escojo la canción “Permission to dance” de unos cantantes coreanos, me gusta como cantan y lo que componen, termina la música y al mismo tiempo llegó a casa, me estaciono y entró anunciando mi llegada, en eso veo que Sara camina hacia donde estoy, -Sara, ¿por qué aún sigues aquí?
-Bienvenida señorita Daniela- la veo risueña
- ¿por qué no estás en tu casa? son las dos de la mañana, tu hijo te a de estar esperando-
-disculpe señorita, como usted no llegaba me quede esperándola y por mi hijo no se preocupe, una vecina me hizo el favor de cuidármelo hasta que yo llegara-
-hay Sara- asiento con la cabeza en son de regaño, -Gracias, pero es mejor que vayas a casa-
-Sí señorita, antes de que usted llegara prepare café, solo hay que ponerlo en la máquina y servirlo, ¿gusta que le sirva un poco?
-no, yo me lo preparo, tú tranquila-
- ¿está segura señorita? mi trabajo es atenderla-
-muy segura Sara, ve y tomate la mañana libre, te espero en la tarde para que me ayudes en algunas cosas antes de la llegada de Mongo-
-el joven Edward ¿regresará?-
-si, mañana por la mañana y quiero recibirlo con un gran postre así que ve y descansa porque tendremos una tarde un poco ajetreada-
-esta bien, si necesita algo no dude en llamarme-
-listo, nos vemos luego- Sara se fue por sus cosas y salió despidiéndose.
Fui a la cocina, conecte la máquina y oprimí el botón de encendido para que el café esté listo, mientras que esperaba, me puse a revisar mis r************* ; chismes, peleas, farándula, entre otras cosas me percato que un tal “Agrestd” me empezó a seguí en Twitter, se me hace raro y la curiosidad me mata.
Entró a su perfil y veo una foto de alguien que se me hace conocido, la oprimo y a lo que se amplía la imagen no lo creo, es como un dios griego, su abdomen bien trabajado (pareciera que vive en el gimnasio), creí que él tenía un buen cuerpo pero no tan “BUEN CUERPO” como el que estoy viendo, aparte con solo una foto tiene a miles de admiradoras que lo siguen, más de miles reacciones y comentarios, podría ver su foto miles de veces sin cansarme, estoy empezando a creer que es algún mafioso o un trata de blancas porque para lo famoso que es no es posible que sea un repartidor de cosas en línea.
Me quedo algo traumada, apago mi cel. algo dudosa y abro un anaquel de la cocina para tomar una taza y verter café, al momento de que el líquido caiga en la taza un chorro de él cae sobre mi mano quemándome y dejándome una asadura muy roja ¡ARDE! ¡ARDE MUCHOO!, dejó todo y me voy a mi habitación por pañitos húmedos o algo que me quite el ardor; consigo un ungüento, me lo coloco haciendo pequeños círculos con mis dedos sobre la asadura, termino y voy a la cocina.
Le doy un último sorbo de café a mi taza y subo a mi habitación, me desvisto y entro a bañarme, me relajo, -esta ducha me hacía falta-, culminó enjuagando mi cabello y salgo, me siento menos pesada, voy a mi ropero para escoger el outfit que usare en toda la mañana y tarde; medias rosa ya que hace un poco de frío, un pantalón y una camiseta blanca suelta, termino de vestirme y me siento frente al pequeño espejo que está en mi habitación, empiezo a maquillarme y me pongo un poco de base, corrector para tapar las ojeras, algo de delineador y máscara de pestañas, por último un poco de labial rosa.
Me recuesto sobre mi cama pero no logro conciliar el sueño, son las cuatro y media de la mañana y ¡no puedo dormir!, -llamaré a Mónica, espero y aún esté despierta-
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-Mónica, ¿interrumpo algo?-
-no señorita, estaba despierta, dígame ¿en qué le puedo ayudar?-
-cancela todos los pendientes de hoy, estaré ocupada-
-pero señorita, hoy usted tiene una junta con unos inversionistas y una reunión privada con su padre-
-pospone la junta y por lo de mi padre, yo me encargo-
- ¡anotado! ¿para cuando pospongo la junta?-
-para el viernes por la tarde-
-listo, yo me encargo ¿y si me preguntan la razón del cambio de día?-
-diles que tuve una emergencia-
-listo ¿algo más?-
-tómate la mañana libre, la fiesta acabo tarde y has de estar cansada-
-pero señorita ten…-
-no es pregunta Mónica-
-esta bien- dice rendida -¿'alguna otra cosa?-
-no, eso es todo-
-si me necesita llámeme, que descanse- cuelga.
Quiero preparar algo especial y bonito para Mongo y eso requiere de tiempo, lo de mi padre lo arreglo con una llamada, la verdad es que ya sé de que trata esa famosa reunión “privada” así que lo llamaré más tarde.