Son aproximadamente la una de la tarde y escucho que la puerta principal se abre. -Buenas tardes señorita Daniela- entra Sara saludando y me percato de un pequeño niño agarrándole la mano -mil disculpas señorita, no tenia con quien dejar a mi pequeño- Me levanto del pequeño sillón y me acerco a ella -¿es tu hijo?- -si, disculp…- no la dejó terminar de hablar. - ¡Al fin tengo la dicha de conocerte pequeño! - me acerco un poco a él -gusto en conocerte- le estiro la mano pero no recibo respuesta de parte de él, pero sé que es normal porque es un niño autista y no me tienen confianza, sonrío tiernamente y miró a Sara con la misma sonrisa -tranquila, puedes traerlo cuando gustes, aparte me gustan los niños y tu pequeño es adorable- -muchas gracias señorita- -bueno, qué tal si empezamos

