Dado que Augusto no vino a visitarnos hoy y aprovechando que Alessia se encerró en su habitación desde temprano a ver sus programas de televisión favoritos, yo decidí descansar. A diferencia de otros días en los cuales me traigo trabajo del despacho, hoy ni siquiera el trabajo tuvo el lugar de importancia que vengo dándole desde que abrimos el despacho. Haber hecho el amor con Alejandro fue tan inesperado como lo fue verlo allí en el restaurante observando cada uno de mis movimientos. Logró desencajarme, si ya me sentía mal por haber caído tan fácilmente ante él, engañando a Augusto, quien no merece que responda de esta manera, darme cuenta que me estaba siguiendo logró demostrarme que con el no puedo andarme tan a la ligera. Lo que pensaba sería solo un encuentro ocasional, que no me tr

