Samantha —detente! ¡Sam déjalo! Está muriendo!— la voz de mi padre me hace cambiar de oponente. Ahora, quiero lastimarlo a él por haberme mentido y haberme hecho venir hasta aquí para lastimar a mi mate. Pero, cuando miro a James, mejor dicho, a Bastian, mi mundo se desmorona. Su lobo desapareció y su cuerpo humano agoniza en un charco de sangre. Entré en pánico. El arrepentimiento y el dolor me golpearon. Entonces, mi cuerpo tembló y volví a mi forma humana con una facilidad que sorprendió a mi progenitor. —¡dijiste que no me harían daño!— le reclamé hundiendo mi rostro entre mis manos. Él, se quitó la sudadera y la pasó sobre mi cabeza para cubrirme, pero cuando quiso abrazarme, lo empujé dispuesta a exigirle una explicación. —dime. ¿Estás satisfecho? Asintió y las ganas de matarlo a

