obligación...

1347 Words
La abrazo tiernamente mientras su cuerpo se recupera, está sudorosa, despeinada y un poco agitada; pero para mí: Así luce mucho más bella. - Debiste contenerte un poco ¿no crees? – hay cierta culpa en su voz. Parece arrepentida de no poder controlar sus sentimientos. - El día en que lo haga, debes preocuparte mujer – alza su bello rostro, con esos ojos tan penetrantes que me intimidan. - No es el lugar ni el momento, Cole – taja mientras intenta desesperadamente arreglar su vestido; pero no tiene arreglo. Arreglo mi propia ropa y luego la cubro con mi saco. - Podemos ir a tu habitación – sugiero. - ¿No has tenido suficiente? - Lo digo para que te cambies de vestido – aclaro por mi propia seguridad – Y respondiendo a tu pregunta. Sabes que jamás tengo suficiente de ti. - ¿Estás ebrio? - Un poco – admito – El Vodka estaba delicioso – la observo poner los ojos en blanco y luego avanzar hacia el pasillo lateral, en dirección a los pisos superiores – Sue… - No, quédate aquí – me corta en seco – Solo… finge que esto jamás pasó ¿entiendes? No significa nada – la observo mientras ladeo mi cabeza ligeramente y sonrío. - Dile eso al temblor de tus piernas, Mi Rosa – parece que quiere decir algo, pero al final se contiene. Por lo que decido hablar yo – Escucha, amor mío. No tengo idea del porque te acercas a él, pero si lo haces para provocarme celos; no lo hagas. Es peligroso para todos. - ¿Me amenazas, Carter? – parece que he logrado enfurecerla, solo me llama por mi apellido cuando en verdad está enojada. - Te advierto – aclaro mientras me acerco a ella con pasos lentos – Me amas, no tengo dudas sobre eso. - ¿Enserio? ¿Por qué tan seguro? - Solo debes ver el anillo que aún llevas en la mano – su mirada se posa rápidamente sobre la sortija de oro que aún brilla en su mano – Y solo debes ver el anillo que aún llevo en la mía. - Quiero que te comportes durante este fin de semana ¿entiendes? – adoro cuando cambia de tema tan súbitamente; eso quiere decir que sabe que tengo razón. - Lo que ordenes Mi Rosa – la observo irse rápidamente; contengo las ganas de ir tras ella. Después de todo, tengo todo el fin de semana para hacerlo. Regreso por el pasillo que recorrí hace rato, pero con el humor mejorado al 100%. Al llegar a la fiesta, veo a Kavin y Mar bailando, se besan, abrazan y sonríen; ahora ya no me parecen tan empalagosos. - ¿Y a ti que te pasó? – Archie llega a mi lado. - Es una boda, hay que estar felices – respondo antes de quitarle su copa de Champagne - ¡Oye! – se queja - ¿Sabes qué? Olvídalo, tu hígado es el que sufre. - Mi hígado está perfecto – tomo la copa de un tirón. - Pero no me refería a tu estado de ánimo, me refería a tu apariencia. ¿Te paleaste con alguien? - Algo así. ¿Dónde está el bar? – pregunto buscándolo a nuestro alrededor. - Sue va a matarte si te embriagas, ya sabes cómo… - se detiene en seco; parece que acaba de recordar nuestra situación – Lo siento. - Tranquilo, no pasa nada – le doy una palmadita en el brazo – Ella es mi mujer, eso no lo cambia un estúpido papel. - Cole, me preocupa la manera en la que lo estas tomando. - Archie, no vamos a hablar de mi divorcio en la boda de tu hermano ¿ o sí? – suspira derrotado - Supongo que no. - ¡Cole! - ¿Madre? – me sorprende verla en la fiesta – Creí que no vendrían. - Tu padre tenía cosas que atender, lo mismo de siempre – ella me abrasa con entusiasmo y luego me suelta para que mi padre pueda darme un abrazo rápido. - Me alegra saber que estén aquí. Pero me sorprende verlos juntos – mi madre ríe despreocupadamente. - ¿Por qué? – mi padre parece genuinamente confuso - Porque estaban a punto de firmar el divorcio – les recuerdo - Ella es mi mujer y tu madre – sujeta a mi madre con fuerza – Grace jamás se apartará de mi lado, no importa cuanto lo intente. - De tal palo… - susurra Archie a mis espaldas - ¡Señor Carter! – ambos se saludan efusivamente. - ¿Tus padres están aquí? - Sí, deben estar por allí – Archie siempre ha sabido entenderse bien con mi padre. A veces, creo que incluso más que yo. - Querido, ¿Puedes presentarme a la novia? - Por supuesto, Sra. Carter – mi madre se aleja sujeta del brazo de Archie. - Bien, dilo de una vez padre ¿Qué sucede? - ¿A qué te refieres? - Odias este tipo de eventos y dado que has estado insistiendo en hablar conmigo… - Sin obtener respuesta de tu parte – me reclama - Supongo que el tema debe ser importante ¿verdad? – él observa nuestro entorno. - Lo mejor será que lo hablemos a solas – y tras decir eso, avanza hacia el río; en donde no hay nadie que pueda interrumpirnos o escucharnos. - ¿Qué sucede? Sabes que no me agrada el suspenso – él se gira para verme de frente. - Irás al territorio de Jeff el lunes – me informa - ¿Por qué haría eso? - Asesinaron a Clay - ¡Mierda! - no me esperaba la noticia - ¿Quién lo hizo? - Su hermanastro, al parecer el tipo está loco – mi padre observa el agua del rio fluir – Jeff me pidió apoyo, es muy viejo para enfrentar una guerra en este momento. - ¿Quieres que nos involucremos entre traficantes? – pregunto incrédulo – Espero que no estes pensando en apoyar esta locura. - Escucha… le debemos al menos la oportunidad de escuchar lo que quiere proponernos. - Pero, padre… - Clay salvó tu vida una vez, es una deuda de sangre – me recuerda -Y aunque haya muerto, debemos honrar eso. - Sigo pensando que es una mala idea. En cuanto se sepa de nuestra reunión, les daremos un mensaje muy claro a todos. El negocio del tráfico no vale la pena el riesgo. - Lo sé. Solo te pido que actúes como el líder que sé que eres. Nuestra gente es primero – suspiro en derrota. - Bien, escucharé lo que tiene para decir. - ¿Con mente abierta? - Sí – respondo poniendo los ojos en blanco - Entonces no tengo nada más que decir, regresaré con tu madre – me da unas palmaditas en el hombro al pasar a mi lado y luego regresa al bullicio de la fiesta. Mi mente trata de procesar la noticia, Clay era un tipo duro; tenia esposa y un hijo. Si es una disputa de poder ¿Qué les habrá pasado a ellos? ¿También fueron asesinados?. Con esto, no puedo evitar pensar en Sue y Ethan; si muero ¿Qué pasará con ellos?. - Mierda… - susurro al viento; no tengo elección. Debo acudir al llamado del viejo Jeff, es lo mínimo que le debo a Clay - ¿Zack? – llamo y él aparece a mis espaldas. - ¿Señor? - Quiero todo listo para el lunes, llevaremos a varios de los chicos. No quiero ni un solo error ¿entiendes? - Sí señor, entiendo. ¿A quien desea dejar con la señora? - Deja a tu hermano – ordeno. - Así lo haré – se retira igual de rápido que como vino. Yo por otro lado, paso cada segundo posterior de la fiesta con un rollo enorme de pensamientos en mi cerebro; supongo que no tendré paz hasta el lunes. Cuando me siento lo suficientemente sereno, me giro y regreso a la fiesta.
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