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1682 Words
POV ESPECIAL ARTEMIS Camino nerviosamente frente a la puerta de la habitación de Sue. Lleva un par de días recuperándose de sus heridas, pero no ha dicho ni una sola palabra desde que despertó. Es como si hubiera perdido toda la fuerza de voluntad del mundo. - Arte - me apresuro hacia Kaleb - Dime que lo encontraron – pido – O al menos que saben algo de él – pero mi esperanza es aplastada cuando niega con un movimiento de su cabeza. - No hemos podido siquiera llegar a esa ala del edificio, el lugar es inestable y no nos deja continuar con la búsqueda. - Al menos debemos darles a nuestros amigos el cuerpo de su pequeño – mi voz tiembla cuando lo digo, no puedo ni imaginar como se deben sentir ellos. Si algo les llegara a pasar a mis hijos… - Oye, mi amor – Kaleb me sujeta de los brazos – Cálmate ¿Sí? Eres la única persona que Sue deja entrar en su habitación, ella te necesita. - Sí, lo sé… lo sé – él besa el dorso de mis manos. Parece tan agotado como yo - ¿Y Cole? - Inestable – responde – Edward y Khai están con él en este momento, pero la verdad. Estoy muy preocupado por él. Se ha vuelto más imprudente, frio y sanguinario. ¿Has logrado algún avance con Sue? - No - ¿No? – me ve con seriedad – ¿O no lo estas intentando? – decido permanecer callada – Arte, Cole sufre igual o más que Sue ¿Por qué te niegas a ayudarlo? - Porque estoy molesta. - ¿Enserio? - No voy a ayudarlo con esto – le aseguro - Lo prometiste - lo observo incrédula - No, ustedes le prometieron ayudarlo en todo. Yo no lo hice – aclaro - ¿Entonces no lo harás? Lo dejarás a su suerte… mi amor, ¿estas consciente de que puede perder al amor de su vida y a su hijo al mismo tiempo? ¿Tienes idea de como va a afectarlo esto? - Sí, pero todos tenemos que aceptar las consecuencias de nuestros actos, Kaleb. - ¿También lo culpas de lo sucedido? - No quiero discutir esto contigo – suelto su agarre de mis manos. - Mi Diosa, por favor…- somos interrumpidos por los padres de Sue. Quienes salen con expresión devastada de la habitación. - ¿Dónde está Cole? – pregunta el tío Liam - ¿Por qué no está aquí? - Creo que ambos sabemos la respuesta – la tía Viena abraza a su esposo – Díganle que no lo culpamos, todos sabíamos la clase de vida que ellos llevan y se lo advertimos a Suhelem antes de la boda. Ella aceptó los riegos, ahora… solo nos queda aceptarlo. - Gracias, por no culparlo – ambos observan a Kaleb y me dan ganas de golpearlo por defender tan fervientemente a Cole; pero también me dan ganas de besarlo por su jodida lealtad. - Bien, entonces nos vamos… tenemos que llenar los documentos del alta de Sue. - Claro – Kaleb y yo nos apartamos para dejarlos pasar. - ¿Ves? Ni siquiera ellos lo culpan ¿Por qué tu si lo haces? - Definitivamente, quiero golpearte – respondo y luego me adentro en la habitación de Sue. La encuentro sentada en su cama, con la vista hacia las ventanas – Un hermoso árbol – digo, sin pretender que me responda. No lo ha hecho en semanas. Me acerco a ella y examino las heridas de quemaduras – Ya hablé con el medico cirujano; dijo que no te quedarán marcas ¿no es genial? Aunque creo que las cremas también… - Está muerto ¿verdad? – por un momento me quedo aturdida ¿En verdad habló o me lo imaginé? - ¿Sue? – me siento sobre la orilla de la cama, pero su vista permanece en la ventana. - Ethan… está muerto – se me forma un nudo en la garganta con tanta rapidez que es asombroso. - No, solo… está desaparecido. Lo encontraremos. - No me mientas – poco a poco, despega la mirada de la ventana y la clava en mi – Artemis, no me mientas. - No lo hago, simplemente no sabemos dónde… - Lo vi en los ojos de Cole – susurra – No pudo salvarlo, me falló otra vez. - Sue… - Ojalá también me hubiera dejado en el fuego – sus lagrimas empiezan a rodar por sus mejillas – Así hubiera podido acompañar y consolar a mi bebé – ahora, yo también lloro. - Como lo siento… - es lo único que puedo decir – Sue… - Solo espero que no haya sido muy doloroso – solloza – Y que no me odie por haberlo dejado solo… - se cubre el rostro con ambas manos mientras el llanto descontrolado cae como lluvia – Si tan solo, no lo hubiera dejado solo… - la abrazo tan fuerte como puedo, no tengo idea de lo que habla. Pero no puedo hacer más por ella que abrazarla – Es mi culpa… yo lo dejé solo. ¿Por qué lo hice? ¿Por qué? No tengo respuesta a sus preguntas ¿Cómo consolar a una madre que ha perdido un hijo? Ni siquiera hay un termino adecuado para describirlo; está huérfano: un niño sin padres. Y viudo (a): cuando pierdes a tu pareja. Pero… ¿Cuándo pierdes un hijo…? Así que, en lugar de responder, solo la sostengo entre mis brazos; apretándola tan fuerte que siento sus huesos chocar contra los míos. Es un intento torpe y desesperado cuando no hay más remedio que intentar contener a un ser amado que no tiene contención. - ¿Qué voy a hacer ahora? – continúa haciendo preguntas. Su voz quebrada me perfora el alma - ¿Qué haré sin mi bebé? - Debes resistir este dolor, tienes que seguir… - No… no puedo. - Sí puedes – le aseguro mientras acaricio su cabello – Él te está observando, sé que seguramente quiere que su mami tenga una vida larga y feliz – unos golpes en la puerta nos interrumpen. - ¿Mi Rosa? – siento el cuerpo de Sue tensarse en cuanto escucha la voz de Cole - ¿Estás bien? - ¡No te atrevas a entrar! – grito desde el interior de la habitación, él parece detenerse con esto – Sue… a menos que tú quieras verlo – ella niega con un movimiento de la cabeza – Bien, pero no podré contenerlo por mucho tiempo. - Dile que si se presenta ante mi… voy a matarlo con mis propias manos – aunque sus palabras son aterradoras, me agrada que tenga la energía para decirlo tan efusivamente. - Tal vez eso es lo que busca – respondo – Sabes que no se opondría si lo quieres asesinar – me arrepiento en el instante en que lo digo; sus lagrimas que empezaban a secarse, ahora fluyen de nuevo. - ¿Qué voy a hacer? ¿Cómo es posible que lo odie con tanta fuerza? – sigo sin tener respuestas - Y a la vez… si le llega a pasar algo. Pero no importa, ya… no importa nada. - Mi amor, por favor – insiste Cole – Solo… déjame verte. - Iré a echarlo – me separo de ella y avanzo hacia la puerta. Cuando abro, él retrocede alarmado. - Arte… - ¿Qué mierda haces aquí? Ella no quiere verte, creí haber sido clara. - Necesito verla – insiste – Entiendo que me odie, pero al menos debería sacar esa furia. Sé que es mi culpa y… - Al menos tienes eso claro… - Artemis – me interrumpe Kavin en un intento de detenerme - Así que eso es lo que piensas realmente de mí. ¿No es así? Es por eso que no me estás ayudando con Sue. - Sí - Yo también perdí a mi hijo – me recuerda. -Pero no es lo mismo - Suelto por fin - Cole... dime ¿ellos tenían idea del porque eran el blanco de tu nuevo némesis? -Yo intentaba protegerlos. -¡Pues lo hiciste muy mal! -¡ARTEMIS! - el grito de Kaleb casi me hace detenerme -Si hubieras confiando en ella, sí dejaras de ocultarle cosas. ¡Ella se hubiera preparado! ¡Esta tragedia se hubiera evitado! -No tienes idea de lo que he visto, no tienes idea de lo que hago para protegerlos... -Pues ya no tienes a quien proteger - lo veo tensarse - Lo mejor es que te alejes de ella y la dejes en paz de una buena vez. -Estás cruzando la línea- me advierte. Puede que ambos hablemos desde el dolor y la ira. -Alguien tiene que decirte la verdad, Cole. Todo esto es tu culpa, es resultado de tu actuar. Espero que tus negocios hayan valido la pena. -Sea como sea, no voy a alejarme de ella. Aunque todo el mundo se oponga ¿me has entendido? Ella es mi mujer... -¡No! - Suficiente, cálmense ambos - pide Archie -Sue ya no quiere verte, no voy a permitir que sigas haciendo lo que te plazca con ella. -Y.. ¿Cómo vas a detenerme, Artemis? - pregunta acercándose a mí. Kaleb y Archie se interponen entre nosotros. Pero los aparto para poder verlo de frente - Sabes que la muerte es la única que nos va a separar ¿vas a matarme? -¿Y tú? - pregunto - ¿Llevarás a Sue a su muerte? - mi pregunta parece descolocarlo. Parece que nisiquiera habia pensado en eso, me dedica una mirada llena de dolor y tristeza, da media vuelta y se marcha. -Creo que esta vez sí te pasaste - opina Archie - Por favor, no ignores su dolor. Por más culpa que tenga - y tras decir eso, veo a ambos seguir a Cole a la salida. Retengo mis lágrimas y controlo el temblor de mi cuerpo. -Lo siento Cole - susurro - Pero debo apoyarla a ella. Es lo correcto...
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