Capitulo 22 —Dime ¡Alfredo! Te exijo que me digas la maldita verdad—lo apunto con el dedo. Él pasa su mano por la cabeza y después aprieta los labios para luego levantar la mirada y verme a los ojos. —Es verdad lo que dijo mi madre— confiesa tensando la mandíbula. Un sentimiento de desilusión invade mi pecho, no puede ser cierto lo que está diciendo, muerdo mis labios a la vez que niego con la cabeza, ya ni siquiera tengo fuerzas para evitar llorar solo lloro frente a él. — ¿A qué te refieres? —cuestiono con voz temblorosa. —La boda fue falsa, no estamos casados legalmente, lo que firmaste fue los derechos que me accediste— confiesa en voz baja desviando la mirada. Un silencio pesado nos invade, el frio que anteriormente sentía ahora es más notorio, espere todo menos esto, ahora res

