El costado izquierdo me dolía a más no poder, incluso me costaba horrores poder respirar correctamente y aunque hice un gran esfuerzo porque Tobias no se percatara de ello, lo hizo. -Allí hay un gasolinera- comentó saliendo de la carretera y estacionando donde antes se colocaban los coches parar cargar nafta. Lo vi comenzar a mirar hacia el pequeño mercado que había a unos pocos metros y luego se volteó a mirarme. -Iré a ver si encuentro algo para tu dolor, aunque no creo que haya mucho- comentó. Los vidrios rotos y lo sucio que se veía aquel negocio me daba poca esperanza a que encontrara algo, pero aun así asentí. Necesitaba algo para el dolor, por lo menos hasta que llegáramos a El Arca, como le llamaba él. Estiró su mano hacia atrás donde tomó un arma nueve milímetros con

