Sentí cómo alguien me tomaba del cuello de la remera y me tiraba hacia atrás antes de que una de esas cosas que se encontraban en las escaleras de emergencia me mordiera, pero por haberme cubierto con su cuerpo, lo mordieron a él en uno de los brazos antes de lograr cerrar la puerta con traba. -¿Estas bien?- pregunté preocupado, sintiendo cómo su pecho seguía pegado a mi espalda. Levanté levemente la vista y vi que tenía sus ojos entrecerrados. -Corran por allí- nos dijo y me alejó levemente de él. -Pero no hay salida- le dijo el hombre mirándonos con terror en sus ojos, pues los que venían por el pasillo ya nos estaban por alcanzar. Jared, quien reaccionó mucho más rápido que cualquiera de allí, nos tomó del brazo a ambos, a mí con el brazo herido, y nos encerramos en uno de lo

