*Alessandro Giordano*
- Con un demonio, Sandro- golpea el escritorio con el puño-. Eres mi único nieto y te niegas a darme un bisnieto. Debes saber que esa es mi única condición si deseas heredar la empresa y todo lo demás- lo escucho con calma.
Ya estoy acostumbrado a esto.
Lorenzo Giordano es el fundador de las empresas Giordano y yo, Alessandro Giordano, soy su único nieto y sucesor. Tengo 28 años y he hecho crecer la empresa al triple desde que estoy a cargo.
Mi vida es el trabajo, por lo que no tengo ninguna relación estable lo que causa malestar a mi abuelo.
Pero él no entiende que el amor es una perdida de tiempo y más para un hombre como yo que tengo muchas ambiciones y metas que cumplir todavía.
Eso a causado que ultimamente a mi abuelo se le meta entre ceja y ceja que quiere verme casado o al menos que le traiga un bisnieto para alegrar sus ultimos días. Aunque el hombre esté más sano que yo.
- Entiéndelo, abuelo, mi vida es perfecta tan y como está. Además, no cualquiera es digna de ostentar el apellido Giordano y tampoco pienso plantar mi semilla en una simple e insignificante mujer solo porque quieres un bisnieto- respondo sin mucho interés en tono neutro.
- Bien, entonces mañana mismo entregas tu puesto como Ceo y se lo daré a Gianluca- enarco una ceja al escucharlo.
'No se atrevería, ¿cierto?'
- Gianluca llevará a la quiebra la compañia. Y tendrás que reparar el daño porque no eres capaz de ver por los suelos tu preciada empresa- menciono serio.
Gianluca fue adoptado a los cuatro años de edad cuando perdió a sus padres en un accidente. Era hijo de unos trabajadores de mi padre y él decidió hacerce cargo. Ahora tiene 27 años, no es un mal tipo pero no tiene el temple necesario para dirigir y mandar una multinacional.
Lo de él es el arte.
- Escucha, Alessandro En esta vida no solo es trabajar. Necesitas tener un lugar seguro para descansar y qué mejor que una esposa y de paso un adorable hijo- suspiro, es imposible razonar con él.
'Sé que no se dará por vencido'
- Bien, pero tendrás que esperar. Eso no se hace de la noche a la mañana-.
Adoro a mi abuelo. Es quien a visto por mí desde que perdí a mis padres a los quince años.
- ¡Claro que se hacen en una noche!- exclama-. ¿Acaso solo piensas dejar la mitad del esperma y al día siguiente el resto? ¡Por dios! que les enseñan en las clases de sexualidad a estos jovenes hoy en día- suelta el aire dramáticamente y yo contengo el mío para no reír.
- Abuelo, acabo de regresar de Italia hace menos de dos meses y tengo demasiado trabajo en la empresa- le recuerdo.
- Con un demonio. Si yo pudiera hacerme cargo de la empresa, lo haría- menciona frustrado.
- Descuida, debes guardar reposo. Esa caída pudo ser mortal a tu edad- me mira con ganas de matarme.
- Mocoso, cómo te atreves a insinuar que soy un anciano- reclama.
- Me voy, tengo cosas que hacer- me pongo de pie y acomodo mi saco.
Me acerco a darle un beso.
Camino hacia la puerta y abro, pero antes de salir giro a verlo.
- Por cierto, no lo estaba insinuando- digo antes de salir.
Me monto en mi deportivo.
De camino a mi residencia recibo la llamada de mi mejor amigo.
- ¿Necesitas otro favor?- respondo al volante.
- También me da gusto escucharte- ríe Elliot.
Él al igual que Raúl son mis amigos desde la infancia. Asistimos al mismo colegio.
Solo que al llegar a la universidad cada quien tomó rumbos distintos.
Hasta que volvimos a coincidir al ya ser profesionales.
Raúl trabaja conmigo y Elliot...
es un cobarde que no quiere dejar su puesto en la empresa de su suegro.
- Solo queria saber como te va con Emma- me abstengo de poner los ojos en blanco.
Es una excelente secretaria pero logra sacarme de mis casillas.
'Aunque yo también la fastidio' Recuerdo.
- Bien, la chica es eficiente- menciono con seriedad.
- Sabía que no te decepcionaría- lo escucho suspirar.
- ¿Sucede algo?- menciono.
- En realidad, sí. ¿Podemos vernos?- cuestiona.
- En el bar de siempre en una hora- respondo.
- Bien, le diré a Raul. Nos vemos hasta entonces- contesta y cuelga.
*****
- Me estoy divorciando- dice luego de darle un sorbo a su whisky.
- Lo lamento- menciono sin saber que decir.
Lorena Gómez, su futura exesposa, nunca me agradó.
Es una mujer demasiado superficial y engreída. Ve a todos por encima de su hombro.
No es la mujer que yo pensaría para mi amigo.
- Déjate de tonterías, Alessandro. Dejé ir a una buena mujer por Lorena. Todo por obsesionarte con sus exuberantes curvas de mujer latina- ruedo los ojos.
A diferencia de mi amigo, yo nunca perdería la cabeza por ninguna mujer.
Enamorarse es para idiotas y una perdida de tiempo.
- Una vez que estés libre puedes acercarte a ella- menciona Raúl.
- Trataré pero, ella es diferente. Es noble, buena, inteligente, hermosa- suspira-. No creo que sea tan fácil conquistarla.
- Es mujer. Solo dale una joya costosa y brillante- menciono con desinterés. Ambos me miran incrédulos.
- Se nota que nunca haz tratado de conquistar a una mujer sincera- se burla Raúl.
Lo miro mal pero ya no le afecta.
Ya conocen mi caracter.
- No debe ser difícil- alzo los hombros y bebo mi whisky. Pero él asoma una sonrisa malévola.
'Oh, no. Ahí va con sus tontas apuestas'
- Te apuesto a que no puedes enamorar a una mujer en... Tres meses- suspiro. Su último apuesta hizo que Elliot entrara a un banco de esperma.
- El amor es...
- Ya sabemos, para idiotas- rueda los ojos Elliot. Asiento.
- Si no lo logras para el último día del tercer mes...- se queda pensando- invitarás a Gina a una cena romantica- entrecierro los ojos.
Gina es su prima y está locamente enamorada de mí. Pero no es lo que yo busco en una mujer para ser mi esposa o una relación fugaz o de una noche. Está descartada por donde yo lo vea.
Sonrío con suficiencia.
'Soy Alessandro Giordano. Yo nunca pierdo'
- Está bien, pero si ustedes pierden, tú mandarás al traste a tu suegro y deberás trabajar en mi empresa- menciono mirando a Elliot.
Lo veo dudoso.
Pero tras unos segundos, asiente y extiende su mano.
- Trato- estrecho su mano y seguimos bebiendo.
***
- Por favor, cuida y trata bien a mi ex secretaria- dice arrastrando la lengua pues ya está borracho.
- Claro, pero ella es quien debería tratarme bien- respondo en el mismo estado de ebriedad.
Los escucho reír.
- Te merecías lo del café- responde Raúl entre risas.
'Idiota' reclama mi conciencia ofendida.
Luego de ya no poder mas, decido irme a descansar.
Al llegar subo hasta mi habitación y me deshago del traje para acostarme en mi suave cama.
Exhalo ruidosamente.
Mi vida es perfecta tal y como está.
No comprendo por qué todos creen que necesito una mujer en mi vida.
Al tener a una mujer a mi lado tendría que dar explicaciones, no ser dueño de mi tiempo y sobre todo, depender de su amor.
Eso te vuelve blando y vulnerable y yo no tengo tiempo de serlo. Mi empresa me necesita entero.
Dejo todos esos pensamientos dispuesto a dormir.
Y por un momento llega a mí el recuerdo de aquella rubia de ojos hermosos.
Ese noche estaba celebrando la firma de un contrato. Cuando estaba por irme choqué con aquella rubia delgada pero con curvas en los lugares indicados.
Sus besos me volvieron loco.
Y dejándome llevar por el deseo y la lujuria que ella despertó, la traje a mi residencia donde la hice mía una y otra vez hasta quedar exhaustos.
Para mi mala suerte, no la encontré a la mañana siguiente.
Y las cámaras estaban fallando por lo que no captó nada.
Suspiro cerrando los ojos ante ese recuerdo.
Y de repente la imagen de aquella rubia cambia a ser la de Emma, mi nueva secretaria.
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