Ethan:
-¡No compraremos un caballo!- dice Nora por quinta vez
-Es la única forma de ir mas rápido- le insiste Khel
-Se acabaría todo el dinero.- le explica -Lo principal es mantenernos vivos, y necesitamos provisiones. Y una forma de multiplicar ese dinero.
-Mantenerse vivo no es un problema para el vampiro.- digo dándole una mirada sugestiva
-Solo digo que lo consideren.- nos dice, y luego me mira -Y tu deberías usar una capucha.- y entonces me lanza la suya
-No quiero usarla, hace calor.- se la devuelvo
-Yo insisto. - dice arrojándomela de nuevo
¿Cuál es su problema?
Es como si anduviera paranoico
Este pequeño pueblo esta lleno de muchas razas. Hay gran variedad de puestos interesantes. Aun así sigo pensando en que hare apenas llegue a casa. No sé exactamente cuál será mi siguiente movimiento.
Hecho un vistazo hacia Nora, y luego hacia Khel. ¿Quién diría que estos chicos son los próximos herederos de dos reinos tan poderosos? Yo no, sin duda alguna. Me pregunto... ¿Qué harán realmente con una corona bajo sus cabezas?
-¡Pasen, pasen! ¿Quieren descubrir que les depara el futuro? -gritaba una mujer de aspecto estrafalario -Denme sus manos y les leeré su suerte. ¿Qué te depara el futuro jovencito? Gloria- dice mirando un joven guerrero -Riquezas.-mira a un chico del mercado – O amor.- dice mirándome
-No, gracias.- le digo mientras paso de largo y sin embargo Khel se detiene a mirarla
-¿Enserio puede saber todo eso?- la mira asombrado
-Por supuesto jovencito.- le asegura la mujer
-¿Puede saber en que tipo de persona me convertiré? ¿Me podría decir si esa persona es alguien valiente, o poderoso?- le pregunta interesado
-Por supuesto, solo necesito tu mano.- le dice ella. Y el muy idiota de Khel realmente se la estaba estirando, hasta que yo lo detuve antes de llegar a su destino.
-Por el momento no.- le digo mirándolo. La decisión de mi mirada le hace obedecerme y continua los pasos tras Nora -Seguiremos nuestro camino- le informo mirando esta vez a la mujer
-¿No confías en nuestra magia?- me interroga
-No se ofenda señora, no confió en muchas cosas.- le digo- no es personal.-
-Pues yo lo he sentido muy personal.- esa frase hace a Nora detenerse y mirarnos
-No es la primera – murmuro por lo bajo – la añadiré a la lista de esos.- digo mientras doy media vuelta
-¿Cómo te atreves...?- suena indignada – Si tan poco crees en nosotras. ¿Crees poder aguantar uno de mis maleficios?-
Iba a responderle, pero siento como Nora se adelanta y se ha puesto enfrente de mí.
No es como si yo necesitara protección, pero de alguna forma siento que eso es precisamente lo que está haciendo conmigo.
-No profeses hacer gran magia, y usarla como amenaza cuando no podrías hechizar ni a un perro.- la voz de Nora es gélida.
La mujer entra en cólera y antes de saber que sucede a murmurado palabras en una lengua extraña y su magia rodea a Nora. Yo palidezco, pero aun cuando el humo y los haces de luz se desvanecen Nora se encuentra allí. Y no pareciera que haya sufrido algún cambio.
-¿Lo ves? Tu no haces verdadera magia- le dice Nora- ahora aterriza, y mejor quédate leyendo cartitas.- dice mientras da media vuelta y se aleja. Khel y yo seguimos sus pasos. La mujer solo ha quedado atrás, luce desconcertada y todos los espectadores han pasado de estar asustados a reírse en su cara.
-¿Que ha sido eso?- le pregunto, pero no me responde -Nora, mírame.- digo mientras la tomo del brazo -¿Te encuentras bien?
Ella finalmente me mira –No tolero a las personas que son bendecidas con la magia ancestral de Solaris y la usan para amenazar a otros.
-Pero ¿No te afecto su magia?
-Soy un hada.- me dice – No nos afecta ningún tipo de magia. A diferencia de ti,- me dice- somos inmunes.
-Me salvaste...- la miro – de nuevo. Creo que mi deuda contigo solo sigue creciendo.
-Eso ya no importa.- dice restándole importancia.
-No lo entiendo-interviene Khel- ¿Qué está mal?
-Son crisálidas.- le dice Nora mirándolo, y el sol hace que sus ojos rosas resplandezcan.- leen las cartas con magia oscura.
-Créeme Khel.- le digo – no querías magia oscura corrompiéndote desde dentro.
-Si son tan peligrosas...- la mira.- ¿Porque la confrontaste?-le pregunta Khel a Nora.
–Ya lo dije. Odio a ese tipo de personas. Abusar de tu poder está mal. Solo quería darle una lección.
La seriedad de su mirada me hace vacilar. Entonces miro hacia Khel en busca de una respuesta correcta o un comentario ingenioso, pero me lanza una mirada de "mejor cierra la boca" así que, precisamente eso es lo que hago.
Pasamos la mayor parte de la tarde averiguando nuestro siguiente destino y tratando de marcar una ruta segura, al igual que tratamos de actualizar nuestro mapa cada vez que podemos. Cerca de aquí hay un bosque, podríamos cortar camino para el siguiente pueblo.
Mas tarde en la noche nos arreglamos para alquilar una habitación, tratamos que tuviera tres camas. Pero solo encontramos una de dos. No es que fuera un problema. Así ahorraremos dinero. Nora dormirá en una, mientras que Khel y yo en otra. No es que no aprecie mi vida al aceptar dormir con el. Usare un collar de ajo amarrado en mi cuello.
-¿De verdad usaras eso?- me cuestiona Nora mientras se sienta
-Por supuesto- aseguro.- mi cuello es un blanco fácil.
-Gracias por el voto de confianza.- dice Khel
-No te ofendas, confió en ti, pero no en tus instintos naturales. A veces ellos son mas fuertes que nosotros mismos. Te habla alguien con experiencia.-le digo
-Esos ajos me molestan. ¿Cómo se supone que logre dormir con eso a mi lado?
-¿Te doy un consejo? Empieza cerrando los ojos.
-ja.ja.-dice sarcástico.- muero de risa
De repente Nora se ha parado de la cama sobresaltada. Yo la miro confundido -¿Nora?- la llamo.
Ella solo corre hacia la puerta y le pone seguro.
-Perros malditos.- la escucho murmurar
-¿Qué?- suena Khel confundido.
-La crisálida ha mandado a un sabueso de caza.-dice ella
-Espera. ¿eso es malo verdad?- dice Khel
-Claro que lo es.- me paro y camino hacia ella -¿Qué te harán ellos?-
-¿A mi?- casi se ríe de mala gana- nada.- dice mirándome. -A.... ustedes...- deja la frase colgando
Khel y yo nos miramos en automático. -¿Qué estas insinuando?- le pregunto
-No estoy preocupada por mi- dice ella -Esos perros no pueden tocarme. ¿Lo olvidas? No me afecta ningún tipo de magia. Ellos solo me atravesarían como si yo fuera un fantasma para ellos. Pero para ustedes ellos son tan reales y tangibles como yo para ustedes
-¿Y porque nos atacarían a nosotros dos perros semi gigantes?
-Porque estaban conmigo.- puedo notar que Khel sigue sin entenderlo. Pero yo... oh vaya que lo he captado.
-Tu olor...- le digo- poseemos tu olor.- recalco- al haber estado contigo todos estos días y al viajar juntos se nos ha pegado. Nos atacaran pensando que somos tu. - razono
-¡¿Qué?!- Khel suena espantado - ¿Y que haremos?- me pregunta
-No me preguntes a mí. Yo no fui quien insulto a una crisalida.-le digo mirando acusadoramente a Nora.
-Técnicamente tu empezaste el lio. - intercede Khel
-Si nos vamos a poner con tecnicismos podría decir lo mismo de ti. Yo no soy quien casi le da la mano a una para que le lea la suerte.
-¡Ya basta!- dice Nora- no deben perder el tiempo.
-Tienes razón. -luego miro a Khel- ¿No puedes simplemente comértelos? Ya sabes, drenarles la sangre hasta la muerte. Es decir... ¿Acaso no es como si tu cena llegara a tu puerta?
-No hablas enserio, ¿Verdad?- me dice Khel mientras levanta una ceja en incredulidad -que sea un vampiro no quiere decir que coma lo que sea. y menos perros conjurados con magia negra
-Esta bien. Concentrémonos. Creo tener un plan.- le digo- los llevaremos al bosque
-¡¿Al bosque?!- suena espantado – nos dejarías expuestos.
-si tienes un mejor plan dilo, porque no estas ayudando.
Pronto lo siento. Puedo escucharlos llegar, y puedo sentir la sed de sangre en un instinto salvaje familiar.
Abro la ventana y salgo por esta rumbo al bosque sin demorar.
-¡Corre mas rápido!- le digo.
-Lo intento.
-Eres un vampiro, eres mas veloz que un lobo incluso transformado.- se lo hago notar- esfuérzate. Debes sentir a tu instinto llamarte. Una fuerza que te jala.
-No se si sea igual con los vampiros. – me dice Khel -y realmente no siento a nada, o a nadie llamarme ¿entiendes?
Cuando llegamos a un punto que considero aceptable entre la distancia del pueblo con el bosque me detengo. Y Khel se detiene a uno pasos más atrás. Yo respiro agitadamente y sin embargo Khel no emite ningún sonido con su cuerpo. A veces olvido que el es un vampiro. Y no respira realmente.
Cuando escuchamos los gruñidos logro ver a las dos grandes bestias
-Oh... Tranquilos perritos lindos del mal ...- les dice khel mientras coloca sus manos hacia adelante tratando de amansarlos mientras retrocede-¿Me recuerdas cual era el plan?
-Muy bien.- trato de mentalizarme -este es el plan.- cuando siento mi cuerpo cambiar y crecer es el momento mas claro de mi vida. Mi conexión con el mundo de Solaris, y la misma naturaleza y la magia ancestral se unen en una sola persona. En mí.
Si ellos eran unos perros grandes, quiero que sepan que yo transformado soy gigante.
Siento el miedo de Khel solo unos breves segundos antes de comprender que se trata de mi. Ha sentido temor de mi figura solo unos instantes y luego su confianza ha vuelto al mirarme a los ojos. -Bueno ahora eres un perro, y ellos también, es decir ¿no puedes hablar su idioma y decirles que no nos ataquen? -
Esta vez gruño hacia el como respuesta
-Esta bien.- dice retrocediendo – Nota menta, no molestarte mientras sepa que con tus garras puedes hacerme trocitos.
Vuelvo a mirar hacia adelante y me concentro en mis enemigos. Cuando estoy transformado una parte de mi sigue siendo humana, y sigue entendiendo nuestro lenguaje, pero aun así muy dentro, y casi queriendo salir... esta la parte que quiere dejarse llevar por el animal. Y yo nunca debo dejar que la bestia gane por completo. Me perdería dentro de mi lobo. Y eso jamás debe pasar.
Los perros me atacan, pero yo soy mas rápido. Logro destrozar la columna de uno solo con mis dientes y este suelta un alarido de dolor. Siento como se desvanece. La magia se rompe.
-A eso lo llamo una pelea de perros. ¡eh yo le apuesto al n***o!- se supone que esa es la idea de Khel para animarme.
El otro arremete contra mi y logra hacerme tambalear, mas no caer. El sabueso cambia de dirección su mirada y es cuando lo entiendo. Me enderezo y lo ataco antes de que pueda irse contra Khel, lo ataco sin perder el tiempo. Y al igual que le sucedió al otro este se desvanece.
-Vaya... lo haces ver muy fácil.- me dice Khel
-Nada mal para un lobito.- la figura de Nora aparece en el bosque. La luna esta baja hoy, por lo que casi pareciera que Nora estuviera a lado de ella. Y la luz de esta la hace a ella resplandecer.
-Este lobito derroto a dos sabuesos corrompidos- Se que ella no puede entenderme pero trato de decírselo con mi mirada.
Me mira y sonríe -¿Sabes que si puedo entenderte, no?
Eso me toma por sorpresa-¿Como?
-Es como un vínculo por simpatía, lo tengo con todas las criaturas mágicas de Solaris.-me mira- Yo te entiendo- me asegura.- de la misma forma en que entendía al monstruo marino.
A pesar de ella no tener poderes... es asombrosa. Y cada día que pasa su habilidad me sorprende aún más. Al parecer todas las historias que cuentan son ciertas.
Al mirarla a la luz de la luna. Al ella estar junto a una de las cosas que mas amo, y que me hace sentir en mi hogar lo comprendo -Las hadas son unas criaturas poderosas.
Y aun trato de comprender si esa fuerza me maravilla, o me asusta.