Residencia Fontana – Italia Hora: 11:37 a.m. Antonieta y Sara caminaban con paso controlado entre los arreglos florales. Era un día importante. Las mujeres Rossi llegarían al almuerzo que habían planeado para sellar alianzas. — Recuerda sonreír y mantener la espalda recta. — Ordenó Antonieta. — Hoy no solo eres una Fontana. Eres la futura señora Rossi. — Sara asintió, mirando de reojo su reflejo. Lucía perfecta, como siempre. Aunque por dentro, algo le carcomía la calma. —¿Y si aparece? — Susurró. — No va a aparecer. — Aseguró Antonieta, tajante. — Nadie sabe dónde está. — Y entonces, como si el universo escuchara, el rugido de motores rompió la atmósfera. Empleados adentro y escoltas afuera se giraron hacia la entrada principal. Cinco camionetas negras blindadas irrumpieron con fuer

