Una Mendoza.

1451 Words

Camilo se acercó con pasos lentos, cargados de una emoción que apenas podía ocultar. Sus ojos se humedecieron al verla tan cerca, tan real. Durante años había deseado este momento, y ahora que la tenía frente a él, no pudo contenerse más. Se inclinó hacia Bella, la rodeó con sus brazos y la abrazó fuerte, como quien intenta recuperar en segundos todo el tiempo perdido. — Te he buscado toda la vida, sobrina. Toda la maldita vida. — Susurró con la voz rasgada. — Eras una niña y ahora eres una mujer. Y estás aquí, y estás bien... — Bella, aún con las lágrimas corriéndole por las mejillas, lo abrazó con fuerza. Por primera vez, el nombre “familia” empezaba a tener otro sabor. Fue entonces cuando Magnus apareció en la entrada, imponente y elegante, observando desde la distancia con cautela. A

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