***NARRA VICTOR DAVID*** No sé cuánto tiempo tomamos con Samuel, sólo sé que varias botellas después y ya que nos pusimos al día y conversamos un poco, me fui a dormir, algo borracho y muy cansado, pero aun así, no podía dejar de pensar en Flor. Estaba dormido en mi cama perdidamente cuando me despertó el sonido de mi celular, el cual no encontraba, así que haciendo un esfuerzo terrible por levantarme, finalmente lo hice y me puse de pie, para buscarlo siguiendo su sonido por toda mi casa, hasta que di con él y me sorprendí, pues me estaba llamando la tía de Flor y en domingo, lo que más raro se me hizo, pues hoy era mi día de descanso, aun así pensando que me llamaba por algo de mi trabajo, decidí tomarle la llamada. -Buenos días Doña Elisa, a sus órdenes – le respondí yo muy educado.

