Andrea Era un día normal en la secundaria, con el bullicio habitual de los estudiantes en los pasillos y el aroma de café que emanaba de la sala de profesores. Me encontraba en mi aula, organizando los materiales para la clase de inglés. Había preparado una discusión sobre una de mis obras favoritas, y estaba ansiosa por ver las reacciones de los alumnos. La clase comenzó con la energía de siempre, los chicos llenos de vida y curiosidad. Estábamos en medio de un animado debate sobre los ideales y las injusticias retratadas en la novela cuando una mano se levantó en la parte de atrás del salón. —Señorita Martínez, ¿puedo hacer una pregunta? —preguntó Lucas, uno de los estudiantes más curiosos y perspicaces. Le sonreí, aunque con una ligera aprensión. —Claro, Lucas. ¿Qué quieres sab

