–¿Qué-Qué haces aquí? – Soy tu vecino y vengo a visitarte. – ¿Desde cuándo te volviste tan osado? –Lo empujé y me miró con rostro agobiante. – ¡Izza!– Viene y me abraza. Debía detenerlo quizás y botarlo de mi casa pero no me nació hacerlo, mis lágrimas comenzaron simplemente a fluir. – Perdóname, perdóname mi Izza, te extrañé no sabes cuánto. – ¡Idiota! ¡Eres un idiota! ¡Hombre sin corazón!– le comencé a dar golpes en el pecho, en tanto él permanecía aferrado a mí. – Lo sé… lo sé Izza, no tengo cómo justificarme lo lamento tanto.–Me dijo y terminé abrazándolo fuertemente, porque también lo había extrañado con todo mi ser. Harry siempre fué especial para mí, a pesar de todo lo que me hizo pasar y de que nuestro amor no funcionara, lo apreciaba aún como mi familia. Era parte de mí y

