No sabía que decir, eso fué inesperado. – No creo que sea conveniente Patrick, estamos en el trabajo y podría ver malinterpretaciones.–Sonríe divertido. – Ya terminó nuestro horario, y no veo el porqué el personal de mi Hotel hablaría de mí – Otra vez su altivez –hoy no pude verte en todo el día y tengo hambre no he almorzado, así que en forma de celebración por tu primer día oficialmente como Gobernanta, quiero que vengas conmigo. Me quedé helada a su tan educada invitación, de hecho a pesar que había cambiado tanto, aún seguía siendo “Patrick” el que había sido mi amigo, la persona con el cual habíamos pasado muchas cosas juntos. Y ablandándo mi ser al recordar las palabras de Jesi, le respondí: – Está bien Patrick, te lo agradezco. Él abrió su auto ofreciéndome ingresar, yo lo

