Juntos

1206 Words
Ana Que había sido eso. Me Beso!!! Saltitos mentales. Tenía tantas preguntas, ¿que hacía hay?, ¿porque me estaba sacando de la discoteca de esa manera? Llegamos a fuera, pidió su auto y luego de estar aparentemente molesto empezó a pasarse de listo. Diciendo que mi ropa es horrible. Estúpido hombre. No dije nada en todo el camino, estaba molesta, pero feliz, estaba con él y eso era lo que más quería. Ya después lo haría responder a mis preguntas... Llegamos a una zona de la ciudad muy exclusiva, nos adentramos y paramos en una casa muy bonita, él detuvo el auto y me ayudo a bajar. — Entremos. — Me dice cuando por fin llegamos. Me roma de la mano y me guía al interior de la casa. — ¿Quieres algo de tomar? — No, reponde mis preguntas. ¿Cuando volviste de viaje? — Solo quería respuestas. — No me fui, solo quería alejarme de tí y olvidarme de que me vuelves loco. — Mi sorpresa es enorme y su sinceridad aún más. — Eres un mentiroso!! — Lo soy, me mentí a mi mismo tratando de ocultar mis sentí por ti Ana. — Todo lo que me decia hacia que mi corazón saltará de alegría, por favor, esto fue lo que siempre soñé. — Deja de hablar así... — Este hombre no me dejaba pensar con claridad. Se me acercó y me beso, un beso lento, suave, un beso que me quitaba el aliento y hacía que mis bragas se mojaran. — Alejandro, por favor para... — Me dejé llevar, no iba a engañar a nadie diciendo que no me gustaba y no lo quería cuando lo hacía y mucho, es más deseaba a este hombre con una demente. Sus besos fueron mi perdición, fueron aumentando el ritmo, ahora eran profundos y desesperados. Me guio hasta la habitación me desnudo lentamente besándome cada vez, me apretaba fuerte y pausado, cuando terminó de desvestirme lo hizo él ante mi atenta mirada y sin quitarme los ojos de encima. Hay estaba yo perdida en esos ojos, mordiéndome el labio y totalmente desnuda en su cama. ¡Se bajó el pantalón junto con bóxer de un solo tirón, me dejó ver su hombría rígida y palpitante. Oh por Dios!!! Fue lo único que pude decir antes de ser devoraba completamente por esta ricura... Esta noche experimente muchas más cosas, descubrí que lo que las chicas decían del sexo era real, me sentí única, deseada, ver a Alejandro latiendo mi intimidad fue una imagen muy excitante, su lengua jugo con mi c******s y me hizo explotar, sentí ganas de hacer pipí le dije e intenté apartarlo y el sometió mis manos y no dejo se chupar, fue la explosión más brutal del universo. Uff No me dejo recuperar y en posición de perrito se hundio en mi, Ohh Si, senti unas nalgadas que mas alla de dolerme me gustaban, sentia estar muy mojada, el chapoteo de nuestros cuerpos y los gemidos era lo unico que se escuchaba en la habitación, sentí vergüenza, el estaba usando mi cuerpo a su antojo, yo era una marioneta que se movia al compás de los movimientos que el marcaba, me deje poseer, el vio toda mi desnudes, me admiro, lamió y succionó todos mis fluidos. Fue tan exquisito. Quiero más. — ¿Estás bien? – Me pregunta algo preocupado. — Lo estoy, aunque creo que la pregunta llegó algo tarde. — Reímos a carcajadas, me abrazo, me dio un beso en la cabeza y me aferré a él. Luego nos quedamos ormimos. ************** Alejandro Ahora me sentía completo. La mujer que estaba durmiendo a mi lado era todo lo que siempre había querido, ella llenada todos los espacios y hacía que sintiera que todo por lo que antes me había sentido mal no tuviera ningún valor ahora. Ella sanaba todo de mí. Pleno era la palabra que me describía. Llegue a sentirme frustrado por la falta de amor, de atención de las personas vitales en la vida de cualquier ser humano, sus padres. Mi madre murió cuando era un niño y mi padre se alejó de mí dándole prioridad a su negocio y luego a la familia que apenas llegaba a su vida. Viví toda la adolescencia y principios de la adultez con mis abuelos y de ellos claro que recibí amor, pero es que el amor de padres no se suple con nada. Me levante cuando escuche voces, era ella hablando con una amiga por teléfono muy bajito contándole que se la comió un salvaje y ella se dejó por qué la estaba pasando increíble y es que ese salvaje le encantabaaaa. No pude evitar soltar una carcajada tras escucharla describir lo que hicimos la noche anterior. Llamé su atención y al voltear estaba sonrojada hasta las orejas. — Deberías colgar o ¿Quieres que tu amiga escuche como este salvaje te devora mientras tu suplicas por más? — Se apresuró a colgar y volví a sonreír. — Amiga hablamos luego. —"Que Vergüenza él me había escuchado hablar con Lisa nada más a mí me pasan esas cosas" — Disculpa yo... — No te disculpes me alegra saber que mi amigo y yo hicimos una buena actuación anoche. — Empece a besarla, acariciarla, a darle pequeños mordiscos en el cuello hasta que me cedió nuevamente el control de su cuerpo la hice mía una y otra vez, que mujer tan deliciosa. — Tengo Hambre Alex... — Me dice haciendo puchero. Sonrio y beso su boca. — Que raro porque yo ya comí, varias veces de hecho!! — Me carcajeo y ella se sonroja. — Sabes, creo que mejor me voy eres un pesado y si piensas nada más en ti esta relación no va a funcionar... — Se enojaba fácilmente y yo feliz de tenerla, digamos que con ella me salía lo chistoso, siempre estaba feliz. Me desconicia. — ¿Desde cuando estamos en una relación...? — Me da una cachetada y se suelta a llorar. — Eres un imbécil. — Me pase de la raya, pero era cierto, no lo habíamos hablado... — Hey bonita lo siento, merezco eso y más lo siento de verdad. Sabes para mí tú eres mía desde el día uno en que empezamos hablar, me encantas, mi morena hermosa. Lo siento, no llores por favor. No volveré a hablarte así. ¿Está bien? — Mierda, no soy bueno en esto. — Se sinceró por favor, yo quiero... tengo sentimientos por ti y no quiero salir lastimada. — Tan hermosa. — Tus sentimientos están protegidos conmigo. Sé mi mujer, sé mi esposa, mi novia, mi lo que tú quieras... — Besándola — No dudes nunca de mis sentimientos hacia ti. Quizás yo sea un torpe inexperto en esto de las relaciones de pareja, un animal salvaje, pero no dañaría tus sentimientos nunca y menos cuando de eso dependen los míos. Vamos a que comas algo... — Ya no había vuelta atrás, esa mujer me encantaba y no pude seguir negándolo. La llevé a desayunar a un lindo lugar al aire libre, hablamos de muchas cosas quería conocerla más, así que pregunte de todo un poco... este prometía ser un lindo y relajado día.
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